Uno de los primeros consejos de quien por décadas encabezó esta sección, fue la de no publicitar ni vanagloriarnos de los halagos del público, porque si lo hacíamos deberíamos tratar de igual manera las críticas, por más arteras que fueren (y que usáramos esto para separar la paja del trigo en el mundo de los comunicadores financieros). Por eso no entendemos -podríamos decir que no aceptamos- que a cierto nivel pretendidamente profesional se censuren comentarios u opiniones, que independientemente de su contenido, lo que pretenden es ampliar la visión de la audiencia para que ella elabore sus propias opiniones de manera informada y libre. Por ahora, y ojalá nos equivoquemos, este comportamiento de "en-fermo" (va de humorada) sólo lo podemos explicar a través de cuestiones que tienen que ver con el ego o con intencionalidades que desconocemos. Mil veces hemos aclarado en esta columna que no tenemos la más mínima idea de qué es lo que sucederá y es por eso que no hacemos proyecciones ni damos pronósticos financieros. Pero esto no atenta a que podamos cuestionar ideas o comentarios sesgados o directamente falaces. En un sitio dedicado a las macrofinanzas (por el tema ver el Special Issue on International Macro-Finance, del Journal of International Economics, enero 2010) leímos en estos días la afirmación "ad verecundiam" que con la baja de su precio, el oro fue el primer commodity que en agosto del 2011 anticipó selloff global de commodities casi un año antes, sugiriendo que la suba iniciada el 6 de noviembre es una señal para comprar materias primas. No sabemos si conviene hacerlo o no, pero la realidad es que el 6 de septiembre de 2011 en u$s 1.895 por onza el oro marcó su máximo histórico, en tanto los commodities (Bloomberg Commodity Index) lo hicieron bastante antes, el 29 de abril en 175,42 puntos (máximo poscrisis 08). De ahí al mínimo del 5 de noviembre el metal amarillo perdió un 39,8% y la canasta de materias primas un 33,7%, rebotando el primero al cierre de ayer un 14,1% y perdiendo la segunda un 12,1%. Piense y saque sus propias conclusiones. Suba del 0,22% para el Dow que terminó en 17.554,28 puntos. No es una apuesta muy grande en favor del plan de estímulo que anunciaría en horas el BCE; similar al de la Fed y por lo tanto de resultados similares.
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