28 de enero 2010 - 00:00

En piloto automático

En piloto automático
Tercera rueda de la semana, que está definiendo a enero, y tercera larga siesta para los sufridos operadores porteños. Si además de soportar el calor que nos agobia, hay que estar atendiendo a semejante planicie bursátil, la combinación no podría resultar más fastidiosa.

En el exterior también el Dow Jones prosigue entre los «dimes y diretes» (por la noche se esperaba el disgusto de Obama) y en varias incertidumbres que ayer no generaron nada más que una rueda donde fluctuaba levemente. Lo más llamativo sigue a cargo de San Pablo, probablemente siendo objetivo principal -por sus ganancias suculentas de 2009- de quienes decidieron pasar a cobrar las «fichas» puestas durante el año anterior.

En Buenos Aires la nave bursátil ya viene como en «piloto automático», en la víspera con una estrecha brecha entre las puntas del Merval y sólo con la nota colorida de haber vuelto a perforar el piso con el mínimo en 2.281 puntos, en su mejor momento tocando los 2.315 y para culminar en posición a media agua, con 2.306 puntos y diferencia de apenas un 0,13%. La relación general entre especies dio fecha nuevamente en favor de las bajas, 39 versus 21 papeles en alza. El volumen efectivo también se sumó a la marcha «de crucero», con total de $ 38 millones efectivos y que permite cierta fluidez en las plazas principales.

Salvo que a través del Dow, en virtud de Obama, se rompa el estado de intrascendencia y esto contagie a los demás: todo insinúa que el remate de enero -a dos sesiones del final- resulte de los más apáticos en bastante tiempo. Y la Bolsa, en reposera.

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