1 de julio 2015 - 00:00

En protestas, campo pide políticas diferenciadas

Uno de los puntos de mayor concentración fue la rotonda de Sinsacate, Córdoba, donde estuvieron reunidos alrededor de 800 productores bajo la consigna “No maten al campo”.
Uno de los puntos de mayor concentración fue la rotonda de Sinsacate, Córdoba, donde estuvieron reunidos alrededor de 800 productores bajo la consigna “No maten al campo”.
 Productores de las distintas ramas del sector agropecuario retomaron ayer la protesta en diversos puntos del país y pidieron políticas diferenciadas, eliminación de los ROE y retenciones, en un reclamo en el que participaron entidades de la Mesa de Enlace, CARBAP y organizaciones de Entre Ríos.

La protesta se hizo sentir en las provincias de Buenos Aires, La Pampa, Entre Ríos y Córdoba, y con distinto alcance en Mendoza, Chaco, Santa Fe y Formosa.

En Sinsacate, Córdoba, los productores rurales convocados también por la Federación Agraria Argentina (FAA), la Sociedad Rural de Jesús María y la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias Regional Córdoba tuvieron la consigna "no maten al campo", en una reunión donde no hubo cortes de ruta pero pidieron al Gobierno nacional un cambio en la política agropecuaria. Los organizadores calcularon que se arrimaron 800 productores y trabajadores rurales.

En Río Negro, productores frutícolas de algunas ciudades del Alto Valle adhirieron a la protesta y regalaron manzanas, para demostrar la caída en la comercialización de una producción que en muchos casos no se pudo levantar de las plantas y tampoco exportar.

En Entre Ríos, la movilización se focalizó en el acceso al túnel subfluvial de Paraná, pero un día antes el gobernador (FpV) Sergio Urribarri escuchó a los productores en una reunión donde se habló de falta de financiamiento, presión fiscal y de intimaciones, entre otros tópicos.

Las entidades que conforman el Comité de Crisis del Sector Productivo le explicaron al mandatario las enormes dificultades que tienen para acceder a financiamiento, el perjuicio que ocasiona la fuerte presión fiscal que soporta el sector y la extrema preocupación por las intimaciones de la Administradora Tributaria de Entre Ríos (ATER) y de la AFIP.

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