La sentencia de esta corte coloca en una situación extremadamente difícil al Gobierno, considerado por los acreedores como el alumno modelo. Portugal ha ido aplicando de forma impecable casi todas las exigencias de la troika, la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.
La severa política de ahorro no ha logrado los efectos esperados y los pronósticos económicos que aguardaba conseguir el primer ministro Pedro Passos Coelho han resultado errados. A la hora de desmontar el déficit presupuestario, Lisboa no ha alcanzado los objetivos propuestos, con lo que el país más pobre de Europa occidental se ha hundido todavía más en la recesión de lo que se auguraba.
Una gran parte de los portugueses está harta de los recortes y la continua suba de impuestos. Las manifestaciones de protesta y las huelgas se suceden casi a diario. El Gobierno ha tenido que superar en el Parlamento a cuatro mociones de confianza. Y para colmo de males, el primer ministro, Passos Coelho, perdió hace poco al hombre que estaba considerado su mano derecha. El ministro Miguel Relvas, responsable de Asuntos Parlamentarios, renunció después de que se publicara una información que cuestionaba la obtención de su licenciatura universitaria.
El veto que el Constitucional impuso a parte de los planes de ahorro ha provocado un "estado de shock" al Gobierno, según informó la revista Expresso. Nadie en el gabinete contaba con que los jueces iban a declarar ilegales cuatro medidas de ahorro, según declararon algunos ministros a la publicación. "No tenemos un plan B", indicaron. Y ese plan se precisa ahora con urgencia, pues el Gobierno luso tiene que ver ahora cómo consigue reunir 1.300 millones de euros (una quinta parte de lo que preveía ahorrar).
Passos Coelho no ha mostrado intención alguna de distender la situación sino todo lo contrario: su Gobierno endureció el tono y acusó al Tribunal de conducir el país al borde del abismo. Y en un gesto demostrativo, el jefe de Gobierno buscó el respaldo del jefe de Estado, Aníbal Cavaco Silva. Y por una buena razón: el propio presidente, a pesar de pertenecer al mismo partido conservador liberal PSD de Passos Coelho, también se quejó de algunos recortes.
El Gobierno no puede contar con el apoyo del principal partido de la oposición, los socialistas del PS. "Estoy dispuesto a suceder al Gobierno", dijo el líder de la oposición, António José Seguro, quien pidió que el que haya hecho el entuerto, busque ahora una salida. No obstante, el PS no puede afirmar que no tiene nada que ver con la crisis, pues el líder socialista José Sócrates fue el que en 2011 negoció con el memorando del rescate con los acreedores para evitar una bancarrota de Portugal. El pequeño país europeo recibió 78.000 millones de euros en ayuda, lo que lo obligó a someterse a drásticos ahorros y reformas.
¿Y de dónde sacará ahora Portugal los 1.300 millones de euros que faltan para cerrar el presupuesto de este año? Los magistrados del Constitucional han dejado claro que consideran ilegales drásticos recortes en pensiones, en salarios de empleados públicos o en subsidios de desempleo.
| Agencia DPA |

