8 de noviembre 2010 - 00:00

Entre PJ y gremios gestan pata ultra-K

Francisco Gutiérrez, Jorge Taiana, Agustín Rossi, Emilio Pérsico
Francisco Gutiérrez, Jorge Taiana, Agustín Rossi, Emilio Pérsico
Fue un rasgo del primer Kirchner: por necesidad o convencimiento, en sus inicios como presidente, ante un PJ y un frente gremial que lo recelaban, el patagónico impulsó la irrupción de un bloque «social» que pivotee, autónomo, entre esas dos estructuras.

El formato transversal, que luego mutó en Concertación, avanzó con éxito relativo. Ahora, sin Kirchner como ordenador, esos espacios del «campo popular», tal como se llaman, tratan de sellar una megafusión que alumbre una tercera pata en el mapa kirchnerista.

El primer ensayo fue una vigilia por el 17 de octubre en Plaza de Mayo. Mañana harán un encuentro frente al Congreso como previa de una cumbre, el Día del Militante, en Ezeiza, que será la plataforma de un acto masivo, en un estadio, como tarde, el 11 de marzo.

La idea de un dibujo triangular que una al espacio «institucional» -gobernadores e intendentes, dominado por el PJ-, el bloque sindical, con predominio de Hugo Moyano, y una tercera expresión de grupos sociales, estaba desde el origen en el esquema K.

La relación entre esos núcleos, que han interactuado, estuvo marcada por la competencia. El PJ militó, con ferocidad, contra la incorporación de piqueteros en las listas. A su vez, la ortodoxia partidaria compite con el moyanismo.

Kirchner era, ante esas tirrias, el ordenador. Sin el ex presidente, Cristina deberá encontrar el mecanismo para evitar las disputas brutales no sólo por futuros posicionamientos, sino, sobre todo, por un debate más intenso: la «defensa» del modelo.

La confluencia de Agustín Rossi, Jorge Taiana, Daniel Filmus, Edgardo Depetri, Francisco «Barba» Gutiérrez y Emilio Pérsico en una mesa grande apunta a irrumpir como «guardianes» de la «profundización» del proyecto K ante la tendencia al statu quo que le imputan al PJ y los gremios.

En ese armado aparecen las mayores organizaciones sociales -desde el Movimiento Evita y el Frente Transversal hasta el Movimiento Peronista Revolucionario (MPR) de Marcelo Koenig y Octubres de Gastón Harispe- más partidos K, como el Frente Grande y el PC Congreso Extraordinario, más líberos como Taiana.

En el horizonte, como proceso natural, ese bloque que se denomina Corriente Nacional de la Militancia, apocopado en La Corriente, asoma un acercamiento al espacio que encabeza Martín Sabbattela, puerta de entrada de otros espacios, como la CTA de Hugo Yasky y el PC orgánico.

Entraron, como los demás, en la carrera por profesar un cristinismo que los llevó a patrocinar la postulación de Cristina para 2011. Se entiende: son, dentro del universo K, quizá el eslabón más débil si la continuidad no está encabezada por un Kirchner.

Es más: muchos han definido, de antemano, que su pertenencia al espacio oficial podría anularse si aparece una opción electoral que no sea la Presidente. Sabbatella suele decirlo con simpleza: «Si el candidato es Scioli, no cuenten con nosotros». Con matices, el grueso de los grupos y referentes que conforman La Corriente.

Por eso, se aceleran los tiempos. Una cumbre mañana, una mayor el 17 -hablan de 10 mil militantes en Ezeiza- y un estadio, quizá Vélez, que sirva como lanzamiento de ese bloque para demostrar, en ese caso, que no sólo Moyano puede mover multitudes. Antes de la muerte de Kirchner, ese megaacto se planeaba para el 11 de marzo. Ahora se discute la posibilidad de hacerlo antes de fin de año.