20 de junio 2016 - 00:00

Enviado papal por la “reconciliación”

Una multitud se concentró ayer en las instalaciones al aire libre del hipódromo de la capital de Tucumán para escuchar la homilía del delegado papal, cardenal Giovanni Battista Re.
Una multitud se concentró ayer en las instalaciones al aire libre del hipódromo de la capital de Tucumán para escuchar la homilía del delegado papal, cardenal Giovanni Battista Re.
 El cardenal Giovanni Battista Re, enviado papal al XI Congreso Eucarístico Nacional que cerró ayer en la provincia

de Tucumán, consideró en su homilía, para finalizar el encuentro religioso, que la vida social y política de la Argentina necesita de un quiebre para poner fin a la corrupción.

La misa se realizó en las instalaciones, al aire libre del hipódromo de San Miguel de Tucumán en concordancia con el mensaje "Bicentenario de la Independencia. Tiempo para el encuentro fraterno de los argentinos" .

"En nombre del papa Francisco, que desde Roma sigue este congreso muy de cerca, con intenso sentimiento saludo a todos los argentinos, deseando todo bien a cuantos viven en esta amada nación de profundas raíces cristianas", dijo Battista Re, y destacó que "mediante el sacramento de la Eucaristía Dios está siempre con nosotros, habita en medio de nosotros".

"Para aquel que no cree, la Eucaristía es un rito incomprensible. Para quien cree, en cambio, la Eucaristía es una realidad cierta, dulcísima y extraordinaria: es Dios que se vuelve a nosotros para abrir nuestras existencias a Él"; señaló que "la Eucaristía también es luz para el servicio del bien común y para la contribución que los cristianos deben aportar a la vida social y política, que necesita un quiebre que lleve a poner fin a la corrupción y traiga una real renovación y progreso en la honestidad, la rectitud moral, en justicia y la solidaridad".

"Dios bendiga a Argentina, formada por gente de diversa proveniencia, que la fe cristiana y sus valores han amalgamado en una gran nación, unida y rica en recursos y en ideales, que, en la fidelidad a sus tradiciones y a su identidad, mira al futuro con esperanza", dijo Battista Re.

El delegado papal transmitió, inclusive, "un pensamiento especial al presidente de la Nación, al gobernador de la provincia y todas las autoridades, con sincero aprecio por su presencia y por su contribución al buen éxito del congreso" , y en su homilía, el cardenal señaló además la necesidad de "conseguir una verdadera reconciliación entre los argentinos en la justicia, en la fraternidad, en el amor y en la paz, para hacer crecer la cultura del diálogo y del encuentro".

Battista Re dijo que "para la sociedad actual, marcada por tanto egoísmo, por la especulación desenfrenada, por tensiones y contrastes, por tanta violencia" la Eucaristía es una "llamada a la apertura hacia los demás, a saber amar, a saber perdonar; es una invitación a la reconciliación, a la solidaridad y al compromiso con los pobres, los ancianos, los sufrientes, los pequeños y los marginados".

Al término de la misa, Macri fue invitado a subir al escenario, donde pronunció una Oración por la Patria (ver nota aparte).

La misa fue concelebrada por 150 obispos, presididos por el titular del episcopado argentino, monseñor José María Arancedo, y de otros países latinoamericanos, y unos mil sacerdotes.

Gabriela Michetti fue la encargada de hacer la segunda lectura del Libro de los Apóstoles, como parte de la participación de los funcionarios en la cumbre religiosa.

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