2 de septiembre 2010 - 00:00

“Erizo” literario que no pierde encanto en cine

«El encanto del erizo» es la agradable adaptación de una novela sobre la amistad entre una niña que juega con la idea de morir, una portera huraña y muy culta y un hombre distinguido que las comprende a ambas.
«El encanto del erizo» es la agradable adaptación de una novela sobre la amistad entre una niña que juega con la idea de morir, una portera huraña y muy culta y un hombre distinguido que las comprende a ambas.
«El encanto del erizo» (Le hérisson, Francia, 2009, habl. en francés). Dir.: M. Achache. Int.: J. Balasko, G. Le Guillermic, T. Igawa, A. Brochet, A. Ascaride.

En la comedia de aventuras «Fanfan la Tulipe», con el gran Gérard Philipe, van a colgar al protagonista, pero justo se quiebra la rama del árbol y el hombre, caído al suelo con la soga al cuello, deduce «Si esto es la muerte, creo que se exagera demasiado». Y sigue sonriendo como un chico divertido por la vida. Pero en la comedia sentimental que ahora vemos, ambientada en un viejo barrio de Paris, ocurre un súbito accidente callejero, y la niña protagonista deduce, con dolorida sorpresa, «Si esto es morir, es tan trágico como dicen». ¡Y cómo cambia su carita, pareciera que ha madurado un año entero en unos pocos segundos! Ha muerto su infancia, quizá.

La chica es una especie de Lisa Simpson con anteojos, una cámara de S8 para captar las tonterías de los mayores, y cierta tendencia a elaborar planes francamente tenebrosos, propios de una cabecita demasiado sensible. Está sola, pobre chica. Su familia y los demás habitantes del edificio son bastante lamentables. Por ejemplo, la señora que se cruza todos los días con la portera, pero ni la reconoce cuando ésta un día se arregla un poco. Incluso cree que es una nueva inquilina.

En el fondo, eso se comprende. La portera es algo así como la hija de Michel Galabrú, fea, gorda, desgreñada, encima huraña. Sin embargo, esconde para ella sola una gran cultura, mucho amor a los libros, tiene su espíritu escondido. Hasta que alguien se muda al edificio, un hombre fino, elegante, amable, y muy perspicaz. Él sabrá reconocer la sensibilidad que oculta esa mujer. Y la niña participará del reconocimiento.

Tal es la anécdota de «El encanto del erizo», agradable adaptación de la novela de Muriel Barbery «La elegancia del erizo», una novelita breve, de capítulos cortos, que algunos encontrarán medio cursi y otros encantadora (hay buena edición en castellano). La película no es nada cursi, es simplemente tierna, original, y simpática. Josiane Balasko hace de portera, Togo Igawa es el hombre sagaz, Garance Le Guillermic la nena bien francesita. En papel de amiga de la portera, Ariane Ascaride, que se ha ensanchado un poco desde su visita a Buenos Aires. La directora, que debuta con timidez y pie derecho, se llama Mona Achache.

P.S.

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