23 de marzo 2010 - 00:00

“Es absurdo expulsar a Grecia de la eurozona”

Ante el Parlamento Europeo, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, dijo que recurriría a préstamos bilaterales coordinados sólo si Grecia es arrastrada a una situación de «extraordinaria» gravedad.
Ante el Parlamento Europeo, el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, dijo que recurriría a préstamos bilaterales coordinados sólo si Grecia es arrastrada a una situación de «extraordinaria» gravedad.
Bruselas - El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, puso condiciones muy estrictas para que la autoridad monetaria considere una ayuda financiera a Grecia, y consideró «absurda» la hipótesis de expulsar a este estado miembro de la eurozona.

En una comparecencia ante el Parlamento Europeo (PE), el máximo responsable del BCE descartó que los socios del Viejo Continente pudieran conceder préstamos subvencionados al Estado griego para ayudarlo a superar su grave crisis presupuestaria.

Además, Trichet consideró que los préstamos tendrían que ir ligados a estrictas condiciones, aparte de las que ya se aplican a este país de acuerdo con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento que forzó al Gobierno del socialista Yorgos Papandréu a acometer un drástico plan de ajuste.

La posibilidad de recurrir a préstamos bilaterales coordinados sólo sería aceptable si Grecia se ve arrastrada a una situación financiera de «extraordinaria» gravedad, que represente una amenaza inminente para ella y para el conjunto de la zona.

En otra intervención previa ante la misma comisión del PE, el presidente del eurogrupo, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, dejó abierta la posibilidad de que el Fondo Monetario contribuya, con algo más que asesoramiento técnico, al mecanismo que los dieciséis socios del euro están estudiando.

Juncker bajó las expectativas de que dicho instrumento europeo, reclamado insistentemente por Atenas para rebajar la presión de los mercados, pudiera ser acordado por los jefes de Estado o Gobierno en la cumbre que celebrarán el jueves y viernes próximos en Bruselas. En su opinión, «no es imprescindible» que los líderes decidan esta semana. «Es prematuro cerrar este debate», afirmó el primer ministro luxemburgués, quien recordó que todavía se trabaja en detalles técnicos y Grecia «no ha solicitado ayuda». Juncker, como recientemente la Comisión Europea (CE), se mostró a favor de un mecanismo intergubernamental que consistiría en ayudas bilaterales coordinadas, de estado a estado, al que podría tal vez aportar recursos el FMI. Pero el presidente del Eurogrupo (el foro que reúne a los dieciséis ministros de Finanzas de la zona euro) se declaró en contra de que el caso griego sea trasladado al FMI.

Trichet, por su lado, volvió a considerar «absurda» la idea de expulsar a un estado de la unión monetaria, porque el mecanismo no está contemplado en los tratados, contrario a lo que llegó a sugerir la canciller alemana, Angela Merkel.

El presidente del BCE insistió en que los países que adoptaron el euro comparten «un destino común» y que la Unión, que «no es un estado federal en absoluto», dispone de los instrumentos necesarios para salir de la crisis actual. Es por esto que remarca la importancia de la aplicación «estricta» del Pacto de Estabilidad, que obliga a los estados de la UE a mantener las finanzas públicas en equilibrio a mediano plazo.

Por otro lado, instó a los gobiernos a asumir su responsabilidad y ejercer «sin complacencias» la «presión de los pares» sobre los países incumplidores. Es esa presión política, en el seno del Eurogrupo, la que llevó a Grecia, según Trichet, a adoptar «valientes» medidas de ajuste que le deben permitir reducir este año el déficit de un 12,7% del PBI al 8,7%.

Agencia EFE

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