La titular del BCRA, Mercedes Marcó del Pont, habló ayer de financiamiento y políticas de desarrollo en un seminario organizado por AEA.
La titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, aseguró que el debate en torno a la inflación que se vive en nuestro país es «acotado», porque no analiza el desequilibrio entre la oferta y la demanda. Si bien retrucó las críticas a que sostienen que la autoridad monetaria pretende crear una suerte de banco de desarrollo, admitió que se está debatiendo la posibilidad de financiamiento a mediano y largo plazo para empresas argentinas. En el día en que se dio inicio al pago de deuda con reservas, Marcó del Pont descartó que la medida pueda contribuir a un aumento sistemático en el precio de los bienes. Su exposición se enmarcó en el seminario Financiamiento y Políticas de Desarrollo, organizado por la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA). Junto a la titular del BCRA disertaron los economistas Mario Tonveronachi (Universidad de Siena) y Jan Kregel (Levy Economics Institute). A continuación, algunas de las frases más sobresalientes de la presidenta del BCRA:
El ex presidente del Banco Central dijo que yo estaba pensando en crear un banco de desarrollo. No pensamos en crear un banco de desarrollo, porque no es nuestro rol, sino en cómo promover un proceso de desarrollo y eso debería ser una buena noticia para todos. Aun con una carta orgánica acotada en su objeto al tema de la estabilidad, hay lugar para dar esta discusión.
En el BCRA estamos pensando financiamiento a largo y mediano plazo para empresas argentinas. No obstante, muchos ya se adelantaron y advirtieron sobre el impacto inflacionario de esta medida.
Cuando el Gobierno decide pagar con reservas la deuda resurge la idea de los noventa. Se sostiene sin argumentar que esto podría generar inflación. No entiendo por qué cuando uno plantea formas de financiamiento o el uso de reservas genera preocupación. Quizás es debido a experiencias dramáticas que vivimos en el pasado, como la de los 80, cuando se vio afectado el nivel de precios.
La acumulación de reservas no fue un objetivo en sí mismo, sino la contrapartida de una decisión estratégica de sostener un tipo de cambio competitivo.
La discusión sobre la estabilidad de precios tiene que estar vinculada a la profundización del proceso de industrialización, de cambio productivo y de inclusión social. Tenemos que superar la visión acotada de la inflación como una cuestión únicamente de carácter monetario o de desequilibrio de la demanda que crece y los salarios que se incrementan, sin ver qué pasa con la capacidad de oferta agregada.
Las crisis cíclicas de la economía argentina tienen que ver con restricciones externas y la incapacidad de generar dólares para financiar una producción sin generar cuellos de botella. Además, hay otro factor que tiene que ver con el comportamiento de los flujos internacionales.
El papel del Central en proyectos de desarrollo está sin debatir en la Argentina. El objetivo del BCRA desde su fundación en 1935 está involucrado con el desarrollo y el crecimiento. Sin embargo, para algunos se muestra en contradicción de los otros roles que debe desempeñar. O garantiza baja inflación o se genera empleo y crecimiento. Es una falsa dicotomía que está instalada.
Lo que recorrimos en los últimos años tiene una elevadísima consistencia macroeconómica. No obstante, desde el BCRA vemos claramente una preocupante concentración del crédito, tanto a nivel empresas como geográfico.
Un lado positivo de la crisis internacional es el crecimiento del debate sobre el cuestionamiento a las bases de la economía neoliberal globalizada. También analizar los efectos negativos de los ingresos y las salidas de capitales que desestabilizan las economías primarias.
Más allá del pesimismo actual que indica que los cambios en el sistema financiero son sólo maquillaje, en la Argentina la crisis de los 90 también legitimó todo lo que se hizo para cambiar esa política ortodoxa neoliberal. El desastre de la convertibilidad permitió recuperar soberanía cambiaria, revertir el proceso privatizador y recuperar el sistema provisional en la Argentina, entre otras cosas.
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