19 de mayo 2011 - 00:00

Escuelas privadas, con más alumnos por tomas

El conflicto en el colegio comercial Carlos Pellegrini, que hace 15 días está tomado por un grupo de alumnos y docentes que no permiten el ingreso de autoridades al establecimiento, marca un desgaste en las escuelas públicas, que ya había comenzado a vislumbrarse en el segundo semestre del año pasado con la toma de más de 30 escuelas en simultáneo. Por esto en los últimos dos años creció hasta un 50% la cantidad de ingresantes a institutos privados provenientes de escuelas públicas.

Mientras las autoridades del rectorado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) intentan llegar a una solución junto a docentes, alumnos y padres del Pellegrini, un grupo de graduados hizo circular la semana pasada una carta que advierte que ya bajó el número de inscriptos para el próximo año. El texto difundido a la prensa remarcó que sólo unos 600 alumnos se inscribieron para el próximo curso de ingreso, que se ven obligados a realizar en el Normal 1 por la toma que llevan adelante los alumnos.

Esta situación provocó un cambio en las escuelas privadas: «Tuvimos muchas inscripciones para este ciclo lectivo 2011, no tenemos más capacidad de alumnos y hemos tenido pedidos masivos de padres buscando descuentos y formas de pago que beneficien a todos, sobre todo los que provienen de escuelas públicas», explicó Jorge Soriano, director del Colegio del Carmen, del barrio porteño de Recoleta. «Se duplicaron los provenientes de escuelas públicas», remarcó el profesor en Ciencias Políticas y Jurídicas. En esta escuela de doble turno la cuota ronda los $ 800 y ya se está estudiando el incremento de facilidades de pago para lograr «que el sacrificio que realizan los padres no sea una grave carga para ellos», indicó el docente Soriano con más de 4 décadas de antigüedad.

En el Instituto Libre de Segunda Enseñanza (ILSE) que está bajo la protección académica de la UBA aseguraron que cada vez que hay inconvenientes con tintes políticos en el Colegio Nacional Buenos Aires se incrementa el número de inscriptos. «Tenemos entre 200 y 300 inscripciones por año, ese número varía según la situación que esté atravesando la enseñanza pública», sostuvo Vilma Saldumbide, rectora del instituto. «Nuestro plan de estudio es muy similar al del Nacional por eso es común recibir a chicos provenientes de esta escuela», enfatizó la docente. Aquí en el instituto ubicado en pleno centro porteño, Libertad 555, a una cuadra del Obelisco se debe hacer un curso de ingreso que comienza en mayo y finaliza en noviembre, «buscamos que el chico aprenda a tener nuevos hábitos de estudio, no es sólo una preparación académica sino una formación como personas», indicó la directora.

Es que hoy los padres buscan en las instituciones públicas mayor contención, un lugar donde más allá de aprender contenidos teóricos se trabaje sobre los valores que hacen a la formación integral de la persona. Uno de los factores determinantes es además que los edificios y los insumos de los institutos estén en condiciones y que esté disponible la tecnología necesaria que responda a las necesidades de los alumnos.

Mientras, en el Instituto Argentino-Gallego Santiago Apóstol se vive una situación similar. Allí aseguran que los padres de hoy priorizan el cumplimiento de la totalidad del calendario escolar, y que buscan que los chicos estén contenidos. «La falta de clases no sólo perjudica a los alumnos sino que se convierte en una complicación también para los padres», explicó la secretaria del establecimiento ubicado en Paso 51, en el barrio de Balvanera.

De los 50 días de clases desde el 9 de marzo cuando comenzó el ciclo lectivo, el Pellegrini estuvo 27 días tomado entre las dos tomas, la que se inició a fines de marzo y la que existe actualmente. De esta manera, los alumnos tuvieron menos de la mitad de las clases en situación de normalidad (23), aunque desde un inicio viven en situación de conflicto.

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