4 de junio 2014 - 00:00

España: la abdicación dispara un sorprendente auge republicano

Una multitud encabezada por jóvenes asistió el lunes a la emblemática Puerta del Sol para reclamar por la “Tercera República”.
Una multitud encabezada por jóvenes asistió el lunes a la emblemática Puerta del Sol para reclamar por la “Tercera República”.
Madrid - A las pocas horas de la abdicación de Juan Carlos, las voces en favor de la instauración de una democracia republicana ganaban voltaje dentro de la arena política española, impulsadas por la Izquierda Unida (IU) y las marchas populares que el lunes coparon las principales ciudades del país.

"Si a alguien no le gusta, que plantee una reforma de la Constitución", advirtió el presidente Mariano Rajoy. "Lo único que no se puede hacer en democracia es saltarse la ley", dijo al respecto de quienes insisten con someter la supervivencia de la monarquía a un referendo popular.

IU, la tercera fuerza política a nivel nacional, llamó ayer a unirse a toda la izquierda en el reclamo del referendo. "No se pueden sustituir los derechos del pueblo por derechos de sangre", exclamó su líder, Cayo Lara.

El lunes por la tarde fue uno de los manifestantes que reclamaron la consulta en la Puerta del Sol de Madrid. La de la capital fue la más numerosa, pero miles de personas participaron en concentraciones en medio centenar de ciudades. Ayer se repetía la convocatoria. "La monarquía tiene en España un apoyo muy mayoritario", defendió Rajoy.

También el líder del Partido Socialista (PSOE), Alfredo Pérez Rubalcaba, defendió la institución pese a las "hondas raíces republicanas" que su formación ha tenido históricamente. El PSOE formó parte del pacto constitucional en el que en la transición de la dictadura a la democracia se fijó la monarquía como forma de Estado, sostuve el jefe del principal partido de la oposición. "Ha permitido 35 años de desarrollo político marcados por el consenso, la convivencia y el civismo", señaló el socialista, que no ve peligro en las protestas que reivindican la república: "Son una vía de expresión", dijo, están "dentro del funcionamiento normal de una democracia".

Sin embargo, las juventudes del PSOE, que siempre defendieron una república, pidieron un referendo, así como varios dirigentes regionales del partido, como los de Valencia, Baleares y Galicia.

De acuerdo con la Constitución española, el Estado tiene competencia exclusiva para "autorizar la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum". Y corresponde al rey, como jefe del Estado, convocarlo a propuesta del presidente del Gobierno, una vez que se haya acordado en el consejo de ministros. La Constitución local sólo contempla referendos consultivos, es decir, no vinculantes. Pero cuyos resultados, cuando se han celebrado, se respetaron siempre. Para convocarlos se requiere la autorización previa del Congreso de los Diputados por mayoría absoluta, siempre a solicitud del jefe del Ejecutivo.

IU considera que el desplome de los dos partidos mayoritarios, el PP y el PSOE en las pasadas elecciones europeas -juntos se quedaron por debajo del 50% de los votos frente al más de 80% que habían obtenido en 2009- precipitó la abdicación del rey.

"¡España, mañana, será republicana!", gritaban los miles de manifestantes que el lunes por la noche salieron a las calles de Madrid, algunos trepados al globo de vidrio que recubre la boca de metro en la Puerta del Sol, para reclamar un referendo.

Los sondeos confirman el desamor de los españoles hacia su soberano: según una encuesta publicada en enero, el rey vio su popularidad caer en nueve puntos en un año, al 41%. Más preocupante para la Casa Real: sólo el 49% de los españoles apoya la monarquía.

Juan Carlos "tuvo su momento, pero ahora mismo es un poco arcaico, un poco inútil" y supone "un gran costo, sobre todo en la situación de crisis que vivimos", afirmaba en la manifestación madrileña Paula Torrija, terapeuta ocupacional de 24 años. "Creo que sería un buen momento para que empiece la república", lanzaba.

Icono de la transición democrática tras la dictadura franquista (1939-1975), Juan Carlos acumuló en los últimos años varios escándalos que empañaron su imagen y la de la monarquía. Como su lujoso viaje para cazar elefantes, en 2012 en Botswsana, en plena crisis económica, o la imputación de su hija menor, la infanta Cristina, y su esposo, Iñaki Urdangarin, en una instrucción judicial por presunta malversación de dinero público.

Agencias ANSA, AFP, EFE,

Reuters y DPA, y Ámbito Financiero

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