19 de abril 2016 - 00:00

Espejismo y expresiones de deseo económico

 Las cosas van peor de lo que todos imaginaban. A fines de 2015 la mayoría de los analistas pronosticaba estancamiento del PBI, pero ahora prevén una caída de hasta 2% en 2016. Y, lo que no es un dato menor, empiezan a ver problemas en la administración Macri -y no sólo la herencia- que estaría realizando un "ajuste" mayor al imaginado. Así, están corrigiendo sus previsiones para el año: las de crecimiento a la baja; y al alza, las de inflación, en torno al 36 y al 38%. Entretanto, la CEPAL acaba de revisar a la baja las proyecciones de crecimiento de Latino América y el Caribe esperando una contracción promedio de -0,6% del PBI para 2016. Con esta nueva estimación, la contracción que experimentó en 2015 (-0.5%) se prolongaría en el presente año. Según la CEPAL, esto se debe al bajo crecimiento de los países desarrollados, desaceleración en las economías emergentes como China y bajos precios de las materias primas. La dinámica muestra marcadas diferencias, según la CEPAL. América del Sur, especializada en la producción de bienes primarios, tendrá una contracción de -1,9% y Argentina caerá -0,8%. En tanto, Centroamérica crecería 3,9% y para el Caribe de habla inglesa u holandesa se estima un crecimiento en torno al 0,9% en 2016.

En tanto, el FMI y el Banco Mundial también han lanzado pronósticos sombríos para la economía de la región en 2016, por segundo año consecutivo, siendo los de peor desempeño Venezuela y Brasil, mientras que a México y Centroamérica les irá mejor. Además, consideran que es probable que se mantenga deprimida por casi todo el resto de la década. Y lo atribuyen, sobre todo, al colapso de los precios de las materias primas. La Argentina, donde el nuevo Presidente ha prometido revertir las desastrosas políticas económicas anteriores, podría empezar a recuperarse a fines de año, dice el FMI, y para 2017 se espera que muestre un crecimiento importante, lo que se debería a un incremento de las inversiones con el regreso a un "clima de certidumbre económica".

Pero lo cierto es que todos los supuestos del Gobierno y los optimistas sobre el rebote o recuperación futura no tienen el menor sustento serio, son sólo expresiones de deseo.

En primer lugar, dice el sentido común, las inversiones sólo se mueven por rentabilidad real y de modo sumamente ágil y rápido. Entonces, si no están viniendo -e incluso habría aumentado la fuga de capitales- se debe a que la presión impositiva -y el "costo argentino" en general- es muy fuerte y, además, casi no se han producido desregulaciones que abran nuevas oportunidades de inversión. Para peor, no pareciera que el Gobierno tenga planeadas muchas desregulaciones ni el achicamiento del gasto de modo de bajar la presión impositiva y la emisión monetaria. Y aquí hay que señalar dos cuestiones que son grandes errores del oficialismo. Primero, absorbiendo billetes -vía Lebac- no se baja la inflación porque, en el proceso, se contrae la demanda, entonces la oferta sigue siendo superior. En cambio, aumenta sideralmente la tasa de interés ahuyentando las inversiones productivas.

Segundo, es errada la idea de que el gasto estatal quedará licuado por el crecimiento del PBI, por el contrario, si no se bajan impuestos el PBI caerá y entonces el gasto relativo aumentará profundizando la recesión. Y esto, lamentablemente, es lo que ocurrirá con lo que la recuperación, sin dudas, nunca llegará.

Para ir terminando, digamos que la caída del PBI se debe a la caída en el precio de las materias primas sólo en un sistema mercantilista, en donde los países tienen una rígida economía que depende del intercambio de algunos productos determinados. Ahora, este mercantilismo es producto de un sistema estatista -con tal presión impositiva- y tantas regulaciones, que impiden la creatividad, ya que se anteponen -coartando- al desarrollo del mercado en tiempo real.

Si la riqueza de una nación dependiera de los precios de las materias primas que vende, entonces Japón debería ser pobrísimo porque tiene poco para vender. Lo que hace rica a una economía es la creatividad humana. Dicho de manera primitiva, lo que enriquece es el valor agregado. Como dice Frank Tripler, "... lo que el sistema económico produce no son cosas materiales, sino conocimiento inmaterial".

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