24 de noviembre 2009 - 00:00

Esperable: Oyarbide se quejó de que lo amenazaron por mail

El juez federal Norberto Oyarbide hizo saber ayer que había reforzado su custodia personal, después de haber recibido una serie de mails intimidatorios. El magistrado a cargo de la causa de las escuchas ilegales al empresario Carlos Ávila y a Sergio Burstein, familiar de las víctimas de la AMIA, entre otros, aclaró que las amenazas no estaban vinculadas sólo con esa investigación y destacó que se limitó a tomar recaudos por cualquier posibilidad de agresión.

Oyarbide también investiga los casos de la llamada mafia de los medicamentos, el supuesto pago de sobornos a funcionarios de Gobierno por parte de la empresa Skanska y la pesquisa por presunto enriquecimiento ilícito contra Cristina de Kirchner y su marido, como él mismo resaltó en las ya habituales conferencias de prensa improvisadas, en la puerta de su casa que evocan la época del mejor Corach. El juez detalló, además, algunas de las medidas de seguridad que practica, como tener blindadas hasta las gomas del auto que utiliza.

Por otro lado, el magistrado confirmó que hasta el momento no se habían identificado intervenciones irregulares en las líneas telefónicas de la sede de la AMIA, si bien advirtió que todavía no estaba terminado ese análisis. Funcionarios de su juzgado y oficiales de la Policía Federal habían revisado el edificio el domingo pasado, luego de que se conocieran siete llamados realizados por el supuesto espía Ciro James al conmutador de la mutual judía, un día antes de que se firmara la orden de intervención del celular de Burstein. Antes y después de esas comunicaciones, el principal imputado en la causa se hablaba con el ex jefe de la Policía Metropolitana Jorge «Fino» Palacios.

Responsabilidad

En este sentido, el fiscal especial de la AMIA, Alberto Nisman, aseguró ayer en declaraciones radiales que estas escuchas «fueron por orden de Palacios» y afirmó que el ex titular de la fuerza porteña «estaba al tanto de todo». «Hasta ahora llegamos a Palacios. La responsabilidad máxima la tenemos por Palacios», destacó Nisman, al ser consultado sobre la posibilidad que desde la jefatura de Gobierno se estuviera al tanto de las pinchaduras irregulares.

El fiscal también subrayó que «Palacios tenía motivos por demás para escuchar a Burstein», debido a que el dirigente judío era unos de los mayores críticos de su designación al frente de la Policía porteña, y recordó que pocos días después de la intervención al celular que Burstein usaba para hablar de temas relacionados con la causa AMIA, Palacios fue procesado por las supuestas irregularidades en la investigación del atentado a la mutual judía.

Por su parte, la defensa del ex jefe policial apeló ante la Cámara Federal porteña la decisión de Oyarbide de negar la excarcelación de Palacios el viernes pasado. El juez consideró que, en libertad, el comisario podría entorpecer la investigación por los «contactos con altos cargos ejecutivos en la Policía y la política» que tiene y que podría utilizar, y por eso ordenó que permaneciera detenido en el penal de Marcos Paz, donde también está arrestado James.

Palacios fue indagado la semana pasada por el magistrado y admitió conocer a James desde 2003 y haber mantenido un contacto esporádico con él, hasta que lo entrevistó para que entrara a la Policía Metropolitana. Pero negó cualquier vinculación con las pinchaduras a Burstein.

Ayer se presentó en el juzgado el directivo de Boca Juniors Roberto Digón, quien presentó una serie de fotos tomadas en el estadio del club de fútbol donde figuran Palacios y otro hombre que podría ser James. El ex diputado, enfrentado con Mauricio Macri, declaró además que «en Boca todo el mundo hablaba de Ciro, pero yo no lo conocía».

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