6 de julio 2011 - 00:23

“Esperamos respuesta de la Argentina por nuevo índice”

• Lo dijo Nicolás Eyzaguirre (FMI) sobre la nueva inflación nacional.
• Recomienda «paños fríos a economía»

Nicolás Eyzaguirre, Miguel Kiguel
Nicolás Eyzaguirre, Miguel Kiguel
Santander - La región seguirá creciendo al menos 15 años más; uno de los cuellos de botella para que ese crecimiento se transforme en desarrollo sostenido es la falta de mano de obra calificada, la inflación no es percibida como un problema tan grave como el desempleo.

Estas fueron las definiciones que dejó un cuarteto de economistas que cerraron las sesiones del X Simposio Santander América Latina. La «estrella» del panel -del que participaron también el argentino Miguel Kiguel, la peruana Liliana Suárez Rojas y el uruguayo Ernesto Talvi- fue sin dudas el chileno Nicolás Eyzaguirre, director para el Hemisferio Occidental del FMI.

Cuando se le preguntó a este último por la inflación argentina recordó que el Fondo había enviado dos misiones de asistencia técnica a la Argentina, con el fin de «construir un índice nacional para mejorar la calidad de sus estadísticas. No tuvimos respuesta de las autoridades y no nos queda más que esperar cuál será su visión. Esto podría ser una buena forma de que la Argentina se re-acerque a los círculos financieros internacionales, y aproximarse más a un acuerdo con el Club de París. Es un hecho que las relaciones de la Argentina con la comunidad financiera internacional están interrumpidas». Descartó el riesgo de una hiperinflación en la región. «Siempre fueron producto de un tema cambiario o de un gasto público desbocado, nunca del recalentamiento de la economía. Hoy no hay políticos irresponsables dispuestos a encender la maquinita de emitir moneda para financiar déficits fiscales», agregó.

En este punto Kiguel explicó que -al menos en la economía formal- los salarios están ganándole a la inflación, y pese a que el nivel de desempleo es uno de los más bajos de la historia reciente argentina, la gente percibe la posibilidad de quedarse sin trabajo como más preocupante que la suba de precios. «La híper fue en 1988. La gran depresión, en la que el desempleo llegó al 25% y la pobreza al 50% fue en 2002. La gente tiene mucho más presente lo de 2002», indicó. Agregó Eyzaguirre que «si China se pinchara y cayera la demanda de commodities, los déficits de cuenta corriente de los países de la región serían mucho más altos. Pese a eso, las políticas fiscales que vemos son estimulativas, y creo que las autoridades deberían estar poniendo paños fríos.» De todos modos, remarcó que «las condiciones para América Latina son extremadamente favorables, y todos los números de la macroeconomía están bien. Es posible prever que este ciclo de crecimiento, que comenzó hace cinco años, puede extenderse al menos por 15 años más».

Pero de inmediato el hombre del FMI señaló que «existen condiciones para el recalentamiento: los países tienden a vivir más allá de sus posibilidades y esa cuenta -más tarde o más temprano- se paga. En caso de que se mantengan las condiciones crediticias y de precios tan favorables, la región tiene fallas estructurales que podrían provocar problemas si insistimos en seguir corriendo a una velocidad que no podemos mantener». Entre ellos mencionó Eyzaguirre la tentación de algunos gobiernos de achicar la brecha de distribución de ingresos por presiones sociales. «Estamos entre los países más desiguales del mundo», recordó. «No existen atajos al cielo. No hicimos las tareas para llegar más rápido a darle mejores condiciones a la gente.»

Proyectó un crecimiento sostenido de entre un 3,5% y un 4% para América Latina. «La tentación es pensar que somos como el de al lado (Asia emergente), porque no podemos crecer a esa velocidad sin recalentarnos», advirtió. Y cerró su intervención con una admonición en línea con la historia del FMI: «Frenemos, seamos realistas, que la clase política esté a la altura de las circunstancias. Si la tendencia de ser responsables con las políticas fiscales y privilegiar la inversión se impone, se podrá crecer de manera sostenible. De lo contrario, si vamos al facilismo, nos esperan fuertes tensiones que pueden evitarse».

Por su parte, Kiguel dedicó toda su exposición a pintar el panorama de la Argentina y tras anunciar que la economía (deuda pública, sector financiero sólido, cuentas externas) están bien, apuntó que «esa es la foto; pero la película muestra signos de deterioro». El exviceministro de Economía explicó que esos signos son el déficit de cuenta corriente, el deterioro fiscal (por menores utilidades del BCRA), el tipo de cambio real («estamos perdiendo el colchón cambiario»), y la inflación («sube lenta pero sin pausa; no veo riesgo de que se escape si no es por un shock externo»).

Entre los desafíos de cara al futuro, Kiguel señaló además el tipo de cambio, la salida de capitales, el riesgo-país («es seis veces más alto que el de Brasil»), y la pobreza («cayó, pero no lo suficiente, sobre todo en un país que viene creciendo a tasas chinas»).



* Enviado especial a España

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