7 de marzo 2013 - 00:00

Esposas como Alma Reville eran las de antes

En 1979 Hitchcock recibió el premio a la trayectoria del American Film Institute, y se lo dedicó "a cuatro personas que me han dado todo su cariño, reconocimiento, ánimo y constante colaboración. La primera es una montajista, la segunda es una guionista, la tercera es la madre de mi hija, y la cuarta es la cocinera más excelente que haya hecho milagros en una cocina doméstica, y el nombre de las cuatro es Alma Reville. Si la hermosa señorita Reville no hubiera aceptado hace 53 años un contrato vitalicio sin opciones para convertirse en la señora de Alfred Hitchcock, es posible que el señor Hitchcock se encontraría aquí esta noche, pero como uno de los camareros más lentos de la sala. Quiero compartir este premio, como he compartido mi vida, con ella".

La película que ahora vemos pinta solo a las dos primeras Alma, y en su afán de destacar el mérito femenino hace quedar a don Alfred como un chapucero salvado en última instancia por la habilidad técnica de la esposa. Nada dice en cambio de su habilidad culinaria. Los Hitchcock eran famosos anfitriones, y al término de la cena él siempre se iba a lavar los platos. Tampoco menciona a la hija ni las tres nietas que ya habían nacido, esto último, según parece, porque Pat, la hija, no quiso colaborar con los productores de la película.

Se entiende: no usaron su libro de memorias "Alma Reville, la mujer detrás de Hitchcock", sino "La cara oculta del genio", de Donald Spoto, y muy parcialmente "Alfred Hitcock and the making of Psycho", de Stephen Rebello.

Alma Reville, como firmaba aún después de casada, entró al cine a los 15 años, como cortadora de negativos y continuista. Su padre era vestuarista. Hitchcock entró después, como letrista de intertítulos (eran tiempos del cine mudo). Se conocieron en 1921, trabajaron juntos desde 1923, estaban casados desde 1926. El terminó siendo el mago del suspenso, y ella su asesora general, a veces también coguionista y asistente, y supervisora de montaje. "El toque Hitchcock tenía cuatro manos, y dos de ellas eran de Alma", escribió Charles Champin en su necrológica. Pero eso ya lo había dicho el propio mago en las reuniones sociales.

La película la muestra objetando un plano de la escena de la ducha. La anécdota es cierta, asevera Marshall Schlom, script supervisor de "Psicosis". En cambio lo de la música y el día de rodaje en la escalera es exagerado, igual que su supuesto adulterio. Sobre esto, el guionista de "Hitchcock" dice basarse en unos apuntes del posible seductor, el libretista de "Pacto siniestro", Withfield Cook.

Ella era menuda, poco atractiva, discreta pero de mucho carácter. "Yo la adoraba y le temía", contaba su nieta mayor, Mary Stone. "Cuando mis padres me encontraron fumando me dieron el peor castigo: confesarle a la abuela lo que habia hecho". En cambio, dentro de la familia el rostro severo de Hitchcock solo causaba gracia y ternura. El abandonó los sets en 1976, para cuidarla de una enfermedad, y murió en 1980. Ella lo siguió 26 meses más tarde.

Posdata. Toda película se toma libertades. Pero hay algo donde "Hitchcock" es perfectamente fiel: los sealyham terriers Rapunzel y Cinderella son exactamente iguales a Geoffrey y Stanley, que la familia tenía en ese momento y que luego acompañaron a Hitchcock en su cameo de "Los pájaros". Una raza en extinción, como las Reville, dicho sea de paso.

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