Esquel, puerta de entrada a los milenarios alerces

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Esquel es mucho más que su bello centro de esquí La Hoya, y cada verano atrae a un mayor número de turistas que desean disfrutar de esta ciudad patagónica rodeada de cerros, montañas, lagos y ríos.

Ubicada en el oeste de la provincia de Chubut, Esquel es puerta de acceso al Parque Nacional Los Alerces y como tal ofrece un abanico muy variado de actividades: excursiones lacustres y en 4x4, caminatas de baja, media y alta dificultad, cabalgatas a la luz de la luna, canopy, rafting, pesca y avistaje de aves.

Uno de los paseos más imponentes es la visita al Bosque de Alerces Milenarios. Las excursiones parten desde Puerto Chucao, navegando por el lago Menéndez hasta el corazón del Alerzal, cuya estrella es un ejemplar de 2.600 años de antigüedad al que se conoce como el «Abuelo».

Desde el mencionado puerto parten también las lanchas hacia el Glaciar Torrecillas. Tras desembarcar en Puerto Nuevo se realiza un trekking de hora y media por una zona intangible del Parque Nacional hasta los pies del glaciar.

Allí, los estruendos de los desprendimientos de hielo completan un espectáculo visual de profunda belleza. La excursión dura en total seis horas y se almuerza a bordo de la embarcación.

Secretos de verano

Lo cierto es que en verano, Esquel revela muchos de los secretos que se mantienen ocultos en invierno. Ese es el caso de los túneles de hielo, que están ubicados en la cumbre del cerro La Torta, a unos 50 kilómetros de la ciudad. La excursión en 4x4 se realiza entre diciembre y marzo.

A su vez, el área que circunda a Esquel tiene una variedad de más de 190 especies de aves y es sitio por excelencia para la pesca con mosca. La temporada de pesca comenzó el 1 de noviembre y se extiende hasta el 1 de mayo, cuando reúne a pescadores de la Argentina y de todo el mundo.

En esta época del año, las opciones de turismo aventura son incontables y tienen la particularidad de que en muchos casos los programas permiten incorporar a los niños, dado que hay un amplio espectro de grados de dificultad.

Este es el caso del rafting en el río Corcovado, que cuenta con tramos de clase II-III. Los más experimentados, en tanto, pueden satisfacer sus expectativas en las corrientes del río Futaleufú (clase IV-V).

También el canopy puede ser una aventura fascinante en Esquel. Cerca de la laguna Terraplén, a la vera de la Ruta 71, se alza un bosque de maitenes y cohiues que alcanzan los 30 metros de altura. El área se puede atravesar «volando» colgado de un arnés. Son dos kilómetros que permiten ver todo el bosque desde arriba, desde la perspectiva de un pájaro.

Al menú de aventuras se agregan decenas de senderos para trekking y una cabalgata nocturna de ascenso al cerro La Cruz.

Esquel es también sinónimo de «La Trochita», el antiguo ferrocarril con vagones de madera que con sólo recorrer 19 kilómetros lleva a sus pasajeros décadas atrás en la historia patagónica.

El recorrido termina en Nahuel Pan, una pequeña colonia mapuche-tehuelche, donde funciona el Museo de las Culturas Originarias y la Casa de las Artesanas.

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