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Estela Pereda brinda sentido estético a los rituales de la fe
La artista jerarquiza objetos que bordean ese kitsch ingenuo con el que la gente manifiesta sus creencias, y todo lo que ha realizado desde el comienzo de su vida artística puede considerarse un acto de fe.
Viajera incansable, recorrió el noroeste argentino, cruzó la Cordillera y el altiplano chileno, llegó a Arequipa, transitó por la meseta boliviana, conoció las Misiones Jesuíticas de la Argentina y Paraguay, la Patagonia y la pampa de su San Antonio de Areco, donde pasó gran parte de su adolescencia.
En su actual muestra "Pena y devoción- una búsqueda de sentido", bajo la curaduría de Carolina Pampliega, conjuga sus experiencias en todas las disciplinas por las que transitó revelando las celebraciones y rituales propios del sincretismo religioso.
Basta entrar a las salas C y D del Museo Sívori para dejar de lado todas las teorías sobre el arte, la diferencia entre arte alto y bajo, las sofisticadas y muchas veces crípticas apreciaciones sobre algunas manifestaciones de arte contemporáneo que sólo comprenden los supuestos entendidos.
En estas salas hay tapices, altares, retablos, ermitas de devoción, oraciones, ofrendas hacia figuras religiosas y populares como San Expedito, el Gauchito Gil, la Virgen de los Nudos Desatados, San La Muerte, entre los símbolos religiosos que con sólo mirar a través de la ventanilla del auto por diferentes rutas revelan devoción, necesidad de agradecer, costumbres, manifestaciones que podrían considerarse ingenuas pero por lo mismo, verdaderas.
La artista señala: "Mi obra no revela mundos nuevos. Se detiene en el encuentro de culturas y creencias diferentes". Es así como la sensibilidad de esta artista le permite indagar sobre el sentido de la vida en un mundo consumista e indiferente.
Estela Pereda lo hace dotando a todos los objetos que allí se encuentran de un sentido afectivo y sentimental, ya sea a través de telas y retazos, hilos que los surcan, costuras, alfileres con perlas, adornos, exvotos.
Estas salas se han convertido en un pequeño santuario donde se puede participar dejando una ofrenda, prendiendo una vela, algo que los visitantes hacen espontáneamente. Esta participación del espectador constituye una experiencia emocional porque lo relevante en el arte es el significado y el sentido de la obra.
Pereda le ha dado dignidad estética a estos objetos que bordean ese kitsch ingenuo con el que la gente manifiesta sus creencias y todo lo que ha realizado desde el comienzo de su vida artística puede considerarse un acto de fe.
Clausura el 10 de julio (Av. Infanta Isabel 555).
Panal 361
Visitamos un pequeño universo creativo en el barrio de Abasto. Se trata de Panal 361 (Jean Jaurés 361), fundado en 2012 y dirigido por Silvana Ovsejevich, que ocupa 1.500 m2 con más de 30 talleres donde trabajan diariamente artistas, diseñadores, creativos de diferentes disciplinas.
El diálogo y la interdisciplina son la premisa principal de este espacio, que enriquece a artistas como a visitantes.
Se desarrollan workshops, clínicas de arte, proyecciones de cine, performances, hay una galería donde tanto artistas emergentes como aquellos con trayectoria exponen sus obras y en Panal Abierto se abren los estudios para el público en general.
El Programa Internacional de Intercambio de Artistas promueve a artistas de y hacia otras latitudes, se realizan convocatorias directas y a través de convenios entre instituciones como Art Center/South Florida, PACA, proyectos artísticos Casa Antonio y Matadero Madrid, CAC- Ses Voltes en Palma de Mallorca.
En su espacio de exposición se desarrolla actualmente una muestra de dibujos seleccionada por Eduardo Stupía en la que intervienen Diana Dreyfus , nombre significativo, así como Maxi Rossini, Mariano Goto, Luciana Rondolini, Santiago Licata, Soledad Olguin, Valeria Traversa, un excelente conjunto de artistas que vienen desarrollando una interesante y no convencional labor en tan difícil disciplina.


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