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25 de enero 2019 - 00:01

Tendencias que se volvieron costumbre

Vinos blancos para pescado, tintos para carnes rojas, espumosos para brindar o acompañar la mesa dulce, rosados para mujeres. Son parte de los mitos que quedaron en el tiempo.

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Acompañar una mesa de asado, bajo la sombra reparadora en la galería del quincho, con una botella de torrontés, ya no es una imagen nueva, como así tampoco el maridar pastas con algún otro vino blanco. Pedir una botella de un vino espumoso, como primer vino, en un almuerzo o cena, tampoco es hoy un pedido que escandalice a nadie. Mesas de varones bebiendo vinos rosados o pidiéndolos como aperitivo en cualquier contexto es hoy una nueva y buena forma de disfrutar estos tipos de vinos alejándonos de los mitos, modas y reglas que, hoy por hoy, quedaron atrás.

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El vino es una de las bebidas más nobles y versátiles que existen; sin importar el contexto donde nos encontremos. Si hacemos énfasis en su temperatura, podremos apreciarlo y disfrutarlo a plenitud, maridándolo como más nos guste.

Vinos blancos para pescado, tintos para carnes rojas, espumosos para brindar o acompañar la mesa dulce, rosados para mujeres. ¿Quién lo habrá pensado así? Son parte de los mitos que quedaron en el tiempo. Lejos de ser una tendencia o moda, el beber este tipo de vinos y sumarlo a acompañar momentos o comidas de formas distintas es una manera establecida hoy de apreciarlos y disfrutarlos. Cócteles con vinos blancos, rosados, espumosos, los vemos a menudo en las cartas de los bares de alta coctelería, donde cada vez ganan más adeptos y son replicados en las casas.

Atento a esta manera de consumo, las bodegas tomaron nota y la gran mayoría sumo a su porfolio de vinos los rosados y blancos con más carácter y cuerpo. Las bodegas que no tenían espumosos hoy los tienen y los que los tenían, sumaron más. Como sociedad, estamos cambiando constantemente muchos hábitos y, entre ellos, la forma del disfrute del beber. Lo que años atrás inició como una tendencia o moda de verano, derivó en un cambio de hábito y hoy se volvió una costumbre.

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