ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

12 de abril 2019 - 00:01

Urtizberea: "Ir a terapia para separarse no es reprochable"

Protagoniza la obra "Terapia amorosa" junto a Fernán Mirás y Benjamín Vicuña. La función de la psicología y el camino rumbo a la maternidad.

ver más

Luego de casi diez años sin trabajar en el teatro comercial, Violeta Urtizberea aceptó la propuesta del director Daniel Veronese para protagonizar Terapia amorosa, la obra en la que se pone en la piel de Joana, una mujer que junto a su pareja (Benjamín Vicuña) recurre a un psicólogo (interpretado por Fernán Mirás) con el fin de recuperar la armonía.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

La obra, que va de viernes a domingo en el Teatro Picadero, es otra muestra de la facilidad que tiene Veronese por tirar del hilo de los vínculos. Una pieza con gran ritmo y una dinámica que le calza justo a Urtizberea, quien se luce y vuelve a demostrar su gran timming para la comedia. “Soy bastante buena alumna en general. Y a la hora de que me dirijan no me resisto demasiado. Muchas veces como actriz pienso que detenerme en un texto es darle más valor para poder atravesarlo. Pero en este caso, claramente no está bueno frenarse. El secreto de la obra es el ritmo y Daniel lo defendió desde el primer momento”.

No sos habitué del teatro comercial. ¿De qué manera te atrapó la obra?

Violeta Urtizberea: Tenía ganas de hacer teatro comercial porque siempre había hecho independiente, pero no me llegaba un proyecto que me diera ganas de hacerlo. Estaba esperando una propuesta convocante y cuando me llamaron fue algo que unió todo. Me gustaba mucho la idea de trabajar con Veronese, de que estén Fernán, a quien conozco desde muy chiquita, y Benjamín y de que sea en el Picadero. Fue muy tentador. Y ahora puedo decir que fue la mejor decisión. Trabajar con Daniel es espectacular.

¿Qué te aportó la dirección de Veronese?

V.U.: Es difícil de verbalizar porque es más cercano a una experiencia, pero me impactó su saber sobre los vínculos y que es un experto en montar la obra. Tiene mucha seguridad y es muy obsesivo y detallista. No para un segundo.

La obra pone el foco en la terapia de pareja, en esa idea de recomponer. Pero, sobre todo, abre la opción de que también está bueno soltar. ¿Qué crees que es lo que te lleva a asistir a una terapia de pareja?

V.U.: La verdad es que es confuso lo que te impulsa a ir. Creo que lo que manda es la idea de poner a un tercero para que te dé la razón ya que en las discusiones siempre está esa idea de que si estuviese alguien presente te entendería. Pero creo que la única manera de que pueda funcionar es si estás con un verdadero deseo de cambio. Si es para tener la razón, de seguro ese intento va a fracasar.

¿Alguna vez hiciste terapia de pareja?

V.U.: Dos veces. Pero no de manera puntual. Una vez mi pareja vino a mi terapia y yo fui a la de él. Y pasó esto que decía. El tema es que no me dieron la razón. Entonces, a veces está bueno entender que ir a terapia a separarse no es algo reprochable. Lo bueno es separarse de la mejor manera cuando todos sabemos que es una decisión que cuesta tomar porque te unen muchas cosas.

Entrevista

Pareciera como que ir a terapia ya no es un tabú. ¿Crees que separarse tampoco?

V.U.: Creo que de a poco va cambiando. Que ya no es algo cuestionable aunque algunos tratan de sobrevivir durante mucho tiempo.

Hoy pasa por la idea de separarse bien.

V.U.: Más o menos. Calamaro canta eso de que “Todo lo que termina, termina mal”. Y es parte. Que vos o el otro se enojen es parte del proceso. La cosa es entender que eso se cura. Entonces, a veces hay que enojarse. Lo zen no es algo que entienda muy bien. Claro que nunca hay que pudrirla mal.

¿Y cuál es la clave para mantener el vínculo?

V.U.: Es difícil. Me cuesta un montón ceder espacios o tiempo. Y a veces me frustro porque soy medio caprichosa. Pero lo más lindo es ir modificando lo de uno porque van pasando las relaciones y todos te marcan las mismas cosas. En mi caso estoy muy psicoanalizada. Y, dentro de todo, soy bastante autocrítica

¿Cuántos años te trataste?

V.U.: Llevo 22 años de terapia.

Un número importante.

V.U: Soy muy sensible y dramática (risas).

¿La sensibilidad se profundizó con el embarazo?

V.U.: Llevo tres meses y medio. Me empiezan a pasar varias cosas, pero ni siquiera siento al bebé. Mi cuerpo está sufriendo modificaciones y me voy haciendo a la idea de a poco. Soy muy feliz. Recién estoy cayendo.

Seguimos en terapia. ¿El hecho de estar cerca de convertirte en madre te va corriendo del lugar de hija?

V.U.: Seguro que es una transformación que va a ir pasando. Pero sobre todo lo viví en el fin de la adolescencia, cuando mis papás pasaron a formar parte de otro momento y fue un alivio. Ya no hablo de ellos en terapia.

Mencionás a tu papá (N.de.R: Mex Urtizberea). Justo ahora volvés al teatro comercial cuando él es un ejemplo de lo autogestivo.

V.U.: Por suerte tuve a mi papá como faro. Pero esto era una necesidad propia. Me encanta la idea de que esa opción de generarse un espacio propio siempre esté latente. De no quedarse quieto.

¿Qué diferencia notás entre lo comercial y lo independiente?

V.U.: Es un roll más interpretativo. Donde no tengo tanta participación creativa En el proceso de ensayo, con Daniel, tuve mucha libertad porque lo que hace él es no respetar el texto sino hacer una versión. Me gusta la idea de encontrar una vuelta propia a algo ajeno. Está bueno que se dé de muchas maneras distintas.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Otras noticias