28 de mayo 2009 - 00:00

Estupenda noche piazzolleana con Gary Burton

El vibrafonista norteamericano volvió a rodearse de ex músicos de Astor Piazzolla para rendirle un tributo de altísimo nivel.
El vibrafonista norteamericano volvió a rodearse de ex músicos de Astor Piazzolla para rendirle un tributo de altísimo nivel.
Gary Burton (vibrafón). Con H. Console (contrabajo), F. Suárez Paz (violín), P. Ziegler (piano), R. Lew (guitarra) y M. Nisinman (bandoneón). (Teatro Gran Rex; 26 de mayo).

Si bien Astor Piazzolla hizo muchas colaboraciones con artistas de estilos diversos, fueron muy pocos los trabajos conjuntos con músicos de jazz, como el que realizó con el saxofonista Gerry Mulligam. Por eso cobra mucho sentido el encuentro que, en 1990, protagonizó con el vibrafonista Gary Burton, para el que escribió música especialmente y con el que grabó y editó el disco «The New Tango. Astor Piazzolla & Gary Burton».

Burton quedó tan prendado con la música de Piazzolla, que ha vuelto a grabarla y a tocarla con ex compañeros del gran bandoneonista y compositor marplatense. Y, periódicamente, Argentina es un destino apetecible para este artista norteamericano, independientemente del jazz que sigue siendo su música principal (por caso, el año pasado publicó el premiado «The New Crystal Silence», grabado junto al pianista Chick Corea).

Para esta serie de conciertos sudamericanos, Burton armó un grupo con toda la impronta piazzolleana, con los «ex» Pablo Ziegler, Fernando Suárez Paz y Héctor Console, el «nuevo» Ricardo Lew y el joven y talentoso bandoneonista Marcelo Nisinman. Con ese combo repasa músicas de Piazzolla de diferentes épocas, desde las más antiguas: «Fugado», «Triunfal», «Invierno porteño», «Buenos Aires hora 0», «Adios Nonino» o «Fuga y misterio» a las más cercanas «Tanguedia», «Escualo» o «Biyuya». Quizá, la curiosidad haya sido que no incluyera ninguna de las piezas de aquel único álbum conjunto.

Burton es un virtuoso que no deja de sorprender con sus baquetas sobre las teclas del vibrafón, por su destreza, su dinámica, su sutileza, su musicalidad. Y poco queda para agregar de los músicos argentinos. Ziegler, Console y Suárez Paz, con sus solos o en su participación grupal, conocen de sobra esta música y conservan aquel swing mezclado con «mugre» aprendido con Piazzolla. Ricardo Lew -de algún modo, en reemplazo del histórico Horacio Malvicino- es un todo terreno capaz de acomodarse a cualquier exigencia; y sin veleidades solísticas cumplió de sobra con su trabajo. Y el joven Nisinman pasó la difícil prueba de tocar en el lugar del maestro, con una técnica asombrosa aunque, por momentos, un poco contenido en su expresividad.

Y, claro, frente a semejante música, con una interpretación de alto nivel (más allá de que se siga extrañando la expansiva «tanada» de Piazzolla), el resultado no podía ser menos que excelente.

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