19 de marzo 2009 - 00:00

Europa enfrenta al Papa por su rechazo al uso del preservativo

Benedicto XVI fue recibido con júbilo por los católicos de Yaounde, Camerún. El Pontífice advirtió a la Iglesia local que las misas que celebra deben ceñirse al ritual oficial.
Benedicto XVI fue recibido con júbilo por los católicos de Yaounde, Camerún. El Pontífice advirtió a la Iglesia local que las misas que celebra deben ceñirse al ritual oficial.
 Roma - Las declaraciones de Benedicto XVI contra el uso del preservativo para luchar contra el sida desataron ayer una fuerte ola de condenas y críticas, entre las que se destacaron la de la Unión Europea y varios gobiernos del bloque, ONG y hasta prelados de la propia Iglesia Católica.
Todavía afectado por el revuelo que generó la revocación de la excomunión de un obispo negacionista del Holocausto, el Pontífice afirmó el martes camino a Camerún que esa enfermedad «no se puede superar con la distribución de preservativos» y que, «por el contrario, agravan los problemas».
El Gobierno francés fue el primero en expresar su «gravísima preocupación» por las «consecuencias» que la posición de Benedicto XVI pueda tener en la lucha contra el sida, ya que «frases de este tipo ponen en peligro las políticas de salud pública y los imperativos de protección de la vida humana», dijo el vocero de la Cancillería, Eric Chevallier.
En el África subsahariana, está el 67% de los 33 millones de personas portadoras del virus en el planeta, incluyendo el 90% de los niños portadores. El problema es particularmente grave en países como Botsuana, Suazilandia y Sudáfrica. En los más afectados, la incidencia del mal alcanza al 50% de la población e incluso ha reducido la expectativa de vida promedio.
En Alemania, las ministras de Salud y de Desarrollo emitieron un comunicado común en el que, tras recordar que «los condones tienen un papel decisivo» en la lucha contra el sida, sobre todo en el África subsahariana, donde «22 millones de personas padecen esta afección», subrayaron que «sería irresponsable» afirmar que existe otro instrumento igualmente eficaz.
«Estas declaraciones podrían perjudicar años de trabajo de prevención y de sensibilización, poniendo en riesgo muchas vidas humanas», sostuvo por su parte la ministra de Salud de Bélgica, Laurette Onkelinx.
En Bruselas, un vocero de la Unión Europea John Clancy, afirmó que la Comisión (poder ejecutivo del bloque) «considera que existen claras pruebas científicas que confirman el papel preventivo del preservativo en la difusión del sida, y por ende sostiene activamente su uso, sobre todo en África y en los países en desarrollo donde el sida representa una emergencia».
En tanto, el Gobierno español -que actualmente intenta liberalizar el aborto y protagoniza un nuevo y serio choque con la Iglesia- anunció ayer que enviará un millón de preservativos a ese continente. «El objetivo es avanzar en la prevención de esta epidemia, que afecta a 33 millones de personas en todo el mundo, las dos terceras partes en África», explicó el Ministerio de Salud en un comunicado.
Por su parte, el director del Fondo Mundial de lucha Contra el Sida, Michael Kazatchine, dijo estar «profundamente indignado» por las declaraciones de Benedicto XVI.
Ratificación
A pesar del revuelo suscitado y los llamados para que el Vaticano revise su postura, el vocero oficial de la Santa Sede, Federico Lombardi, rechazó la posibilidad de que el Papa modifique sus declaraciones, al destacar que «confirmó las posiciones de la Iglesia Católica y las líneas esenciales de su compromiso en la lucha contra el terrible flagelo del sida».
Estas líneas, puntualizó, son «la educación a la responsabilidad de las personas en el uso de su sexualidad», el descubrimiento y la aplicación de curas eficaces que «deben ser puestas a disposición del mayor número posible de gente» y la asistencia humanitaria y espiritual a los enfermos.
«Estas son las direcciones en las que la Iglesia concentra su empeño, ya que no estima que apostar esencialmente sobre una difusión más amplia de los preservativos resulte ser el camino mejor, más eficaz y con más futuro para combatir el sida y tutelar la vida humana», puntualizó Lombardi.
Las voces contra las palabras de Benedicto XVI surgieron también dentro de la misma Iglesia Católica. El uso del preservativo para detener la difusión del sida «debe ser visto como una protección sanitaria» y «mantiene intacta también la dimensión moral de la cura de la enfermedad», dijo ayer monseñor Vinicio Albanesi, presidente de la Comunidad de Capodarco y conocido como uno de los prelados italianos más comprometidos en el área social.
«En todas las poblaciones en las que el problema del sida es una cuestión seria y grave, el preservativo es una prótesis que hay que utilizar para impedir el contagio y la pandemia», precisó Albanesi.
«Cualquier persona que tiene sida y es sexualmente activo, cualquiera que busca varios compañeros, debe proteger a los demás y a sí mismo», dijo Hans-Jochen Jaschke, obispo auxiliar de Hamburgo, en la Alemania natal del Papa. «Así que nada de tabúes en el tema de los condones, pero tampoco mitos o trivialización, como si esto pusiera el mundo en orden. Los preservativos pueden proteger, pero los hombres a menudo los rechazan», concluyó el obispo.

Agencias ANSA, AFP, Reuters, EFE y DPA

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