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"Europa es peor que el FMI con Grecia"
• ENTREVISTA A JEAN-PAUL FITOUSSI, EL «PAUL KRUGMAN» EUROPEO.
• CUESTIONA LA FALTA DE SOLIDARIDAD
Fitoussi critica el rol de Alemania. Y dice que «querer agregar a la zona euro un FME es reconocer el fracaso de la unión».
Periodista: Para unos, el euro actuó como una protección ante la crisis, para otros, como un cepo. ¿Cuál es su visión?
Jean-Paul Fitoussi: La creación de una moneda única entre diferentes países no dice nada acerca de las políticas que pueden elaborarse a partir de esa moneda. El tema no es si el euro es un cepo o bien un instrumento que da márgenes de maniobra para políticas expansivas, sino por qué no se utiliza el euro en beneficio del interés general europeo. Aquí interviene un elemento histórico: la desconfianza de Alemania hacia los otros miembros de la zona euro llevó a constreñir de entrada el uso de la política monetaria europea para obedecer a la doctrina dominante fundada en la estabilidad de precios y el equilibrio presupuestario. Esas condiciones, agregadas para permitir la creación del euro, son el problema. Hoy enfrentamos una paradoja: se produce la mayor crisis en 80 años y el sistema concebido en el marco del euro no permite pilotearla. Grecia es el ejemplo más claro, pues remite a una de las condiciones de existencia del euro: el no bail out, la prohibición de salvatajes. La paradoja europea es que nos unimos poniendo como exigencia el no ser solidarios.
P.: ¿Qué opina de la propuesta de un Fondo Monetario Europeo?
J.P.F.: Una idea estúpida que suena bien. El FMI fue creado en un mundo en el cual no había ninguna unión política entre los países. Querer agregar a la zona euro un FME es reconocer su fracaso como unión. Es como si EE.UU. decidiese la creación de un fondo americano para resolver el problema de California, que es peor que el de Grecia. A nadie se le ocurre, porque EE.UU. es una verdadera unión. La idea de un FME proviene de un retroceso de la idea de unión y se basa en la necesidad de sancionar a los Estados que no obedecen la regla. Pero obedecer reglas en velocidad de crucero no es lo mismo que en régimen de excepción. Europa le ha exigido un plan de austeridad a Grecia que ni el FMI se hubiera animado a pedir. Y no se trata de una crisis tan grave como para poner en cuestión ni la zona euro ni el equilibrio social griego. La deuda de Grecia representa el 110% de su PBI, pero muchos países tienen deudas superiores a su PBI. Japón es uno de ellos y EE.UU. pronto lo será.
P.: ¿Cómo cree que evolucionará el euro respecto de las demás divisas?
J.P.F.: Es un juego en el cual el que gana pierde. El euro ganó, es la moneda internacional más fuerte, pero eso es un grave problema para nosotros. Que baje nos ayudaría a salir de la crisis.
P.: ¿La dirigencia mundial ha olvidado las enseñanzas de la crisis?
J.P.F.: La crisis prueba el error de no reformar el sistema financiero. Los Estados salvaron a los bancos y a las calificadoras aumentando sus deudas públicas y sin exigirles contrapartida. Ahora, los Estados no quieren salvar a otro Estado y le exigen contrapartidas exorbitantes en materia de austeridad. Se endeudaron para salvar a los mercados y en recompensa éstos los atacan porque se endeudaron. Somos tan estúpidos que además no nos defendemos, porque se podría haber puesto fin a ese ataque prohibiendo los credit default swaps (CDS), la especulación sobre las deudas. Era muy fácil hacerlo y los mercados habrían perdido. Pero no se hizo y, como consecuencia, le pedimos al pueblo griego que achique salarios, inversiones, beneficios sociales...
P.: ¿La crisis es también de liderazgo?
J.P.F.: Sí, hoy no se ve a jefes de Estado desarrollar una visión de largo plazo sobre la organización del mundo y de Europa, pero hay al mismo tiempo condiciones que lo impiden. Cuando un dirigente es consciente de que, para que su visión sea aceptada, veintisiete países deben decidir por unanimidad, sabe que no es posible. Francia siempre abogó por un Gobierno económico de Europa, pero hace falta la unanimidad de los veintisiete. Hubo un error de cronología. Se debió profundizar Europa antes de ampliarla.
P.: ¿La crisis podría ayudar a crear ese Gobierno?
J.P.F.: La crisis hizo renacer el nacionalismo. Los griegos acusan a los alemanes, los alemanes a los griegos, y los otros países miran; estamos en un período extremadamente peligroso.
P.: ¿La idea de Europa es popular?
J.P.F.: La idea de Europa ha sido siempre popular, lo que la vuelve impopular es la tecnocracia europea y que la gente sienta que es una institución que funciona sólo para sancionar, no para ayudar. Si se quería volver a Europa impopular, no se podría haber actuado mejor.
P.: ¿Hay riesgo de que otros países se encuentren en la situación de Grecia?
J.P.F.: En principio no, pero si se les da a los mercados la idea de que pueden atacar a los países sin que se defiendan, entonces sí.
Entrevista de Claudia Peiró


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