23 de abril 2012 - 00:00

Europa presiente ya un cambio tras el 6 de mayo

El socialista francés François Hollande gusta presentarse como un hombre común. Sus promesas de campaña apuntan más a revertir el desempleo que al déficit fiscal, pero la duda es, si se impone en el balotaje, si la crisis europea le permitirá gobernar con ese criterio.
El socialista francés François Hollande gusta presentarse como un hombre común. Sus promesas de campaña apuntan más a revertir el desempleo que al déficit fiscal, pero la duda es, si se impone en el balotaje, si la crisis europea le permitirá gobernar con ese criterio.
Roma - François Hollande busca mostrarse seguro y «presidenciable» para comenzar a recoger los votos de los indecisos en vista del balotaje, tal como lo demuestra el hecho de que se manifiesta como si ya hubiese vencido y estuviese en el Elíseo y habla de Europa y para Europa.

El mensaje que arriba desde el candidato socialista hará reflexionar a las cancillerías europeas y a las autoridades de Bruselas durante las próximas dos semanas, el tiempo que lo separa del balotaje y que dirá si «el hombre normal» Hollande será verdaderamente el nuevo presidente francés.

Si así sucede, muchas cosas cambiarán en Europa. Y ya desde ahora es posible decir que en Washington, en la Casa Blanca, pero también en la sede del Fondo Monetario Internacional, miran con interés los programas anunciados por Hollande para Europa.

«Quiero reorientar a Europa al camino del crecimiento y del empleo», dijo el candidato socialista, dirigiéndose a sus seguidores pocos minutos después de las primeras proyecciones que lo daban ganador frente a Nicolas Sarkozy en el primer turno de las presidenciales.

Se trata de un cambio radical respecto del posicionamiento de Sarkozy, considerado por muchos analistas demasiado pasivo respecto del camino del rigor y la austeridad diseñado por la Alemania de Angela Merkel.

También los mercados, los mismos que hace pocas semanas premiaban las duras maniobras decididas en varias capitales europeas, hoy comienzan a temer la espiral negativa que la recesión podría provocar y piden desarrollo y crecimiento.

El grupo BRICS, de países emergentes guiados por China, imputa a Europa y a su política económica de sentido único la caída de su crecimiento y las primeras dificultades de muchos años a esta parte.

En la propia Europa crece el malhumor por la falta de atención a políticas de desarrollo y existe un consenso creciente sobre la necesidad de cambiar de registro y de apoyar al justo rigor pero también medidas para el crecimiento económico y la creación de nuevos puestos de trabajo.

Hollande, desde este punto de vista, podrá demoler los actuales equilibrios. La intolerancia hacia Merkel crece sensiblemente. Sin el respaldo de París o, al menos, con un nuevo posicionamiento por parte del Elíseo, también en Berlín deberán comenzar a reflexionar profundamente sobre el futuro del euro y de Europa. Esto siempre y cuando llegue al Elíseo François Hollande, «un hombre normal»...

Agencia ANSA

Dejá tu comentario