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Éxito garantizado

El Estado nacional pagó u$s 6.000.000 por el derecho a ser sede de la competencia junto con Chile, cifra que se superó ampliamente con los beneficios que el rally más importante del mundo lleva al territorio que lo albergue.
Ya en los días previos a la largada en la Avenida 9 de Julio, la capacidad hotelera de Capital Federal y de Córdoba (primera etapa del rally) estuvo reservada en un 86%. En este contexto, el secretario de Turismo, Enrique Meyer, reconoció que «el dinero vuelve de un modo difícil de traducir en cifras económicas, pero hay algo que no tiene un valor económico tangible, que es la promoción y difusión que obtiene el país por recibir un evento de esta envergadura».
Por su parte, Leonardo Boto, coordinador del rally, destacó que «para el Gobierno es un gran esfuerzo, pero para la Argentina el Dakar es un negocio brillante».
Además del factor económico, esta edición de la carrera más exigente del mundo contó con lo que la de 2009 no pudo: mayores logros deportivos. Al histórico primer puesto de Marcos Patronelli en cuatriciclos se sumó el segundo puesto de su hermano, Alejandro, en la misma categoría y la novena colocación del piloto mendocino Orlando Terranova con su Mitsubishi Lancer en autos. Si bien el objetivo de «Orly» era llegar entre los primeros 5 puestos, fue loable la actuación del argentino y la recuperación luego de un mal comienzo, en el que volcó y rompió el embrague.
La organización del Rally Dakar fue un éxito por donde se la mire. No obstante, su continuidad en Sudámerica está garantizada, según el director de la competencia Etienne Lavigne, «en un 50%» y la sede de 2011 se definirá «entre el 17 y el 20 de febrero». «En noviembre pasado recibimos una oferta formal de Túnez, Libia y Egipto para que el Dakar vuelva a África», aseguró el francés. A su vez, Enrique Meyer explicó que «la organización presentó condiciones de seguridad, economía e impacto ambiental que la Argentina ya las cumple».
Lo cierto es que el futuro del Dakar vive una incertidumbre que se develará dentro de unas semanas. Los organizadores pretenden mudar la competencia al continente africano pero las constantes muestras de violencia que allí se viven (recordar el ataque a los futbolistas de Togo en la Copa África que se disputa en Angola) hacen dudar de su realización. Por otro lado, en Chile eligieron nuevas autoridades, que no se sabrá si estarán dispuestas a recibir el evento. Aunque por los números expuestos y la pasión expresada por el público en las últimas dos ediciones sería un pecado no hacerlo.

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