Con una historia artística en la que sobran pergaminos y premios internacionales (obtuvo la increíble cantidad de 18 Grammy y tocó con muchas de los más ilustres figuras del jazz y del rock, con todo derecho Pat Metheny tuvo ganas de darse un gusto. Habituado a poner su virtuosa guitarra al frente de muy diversas combinaciones instrumentales (dúos, tríos, cuartetos y, por supuesto, su popular Pat Metheny Group) quiso experimentar y armó este «Orchestrion» con el que también está de gira: arrancó este mes en Francia y tiene agenda completa hasta mediados de año con presentaciones en Europa, Estados Unidos y Japón. El proyecto consiste, a grandes rasgos, en hacer sonar una serie de instrumentos, acústicos y electrónicos, de cuerda y de percusión, desde una suerte de «control central» que es su guitarra. Como si se tratara de una pianola -al menos en su concepto- pero llevado al extremo de las posibilidades que hoy ofrece la tecnología. En todo caso, quienes deseen saber más, pueden navegar por su página personal donde él mismo explica la metodología en detalle.
Pero claro. Hay otro nivel de análisis y está en lo que suena, más allá de los recursos utilizados para lograrlo. Y en este aspecto, este nuevo trabajo no tiene mayores sorpresas, ni en el sonido elegido, propio de su estilo, ni en el tipo de música (cinco composiciones propias), ni en los solos guitarrísticos, ni en el lenguaje, ni en los arreglos. Se transforma entonces en una curiosidad muy atractiva para los amantes de Metheny, que son muchos en todas partes, y de las experimentaciones técnicas. La música, aunque con el piso alto que ofrece un artista de este nivel, no llama especialmente la atención.
Ricardo Salton
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