4 de abril 2012 - 00:00

Exrehenes de las FARC narraron 14 años de un atroz cautiverio

El presidente Juan Manuel Santos visitó a los liberados en un hospital de Bogotá. El mandatario exigió a las FARC una demostración contundente de rendición.
Bogotá - Los diez militares y policías colombianos que fueron liberados el lunes por las FARC relataron ayer las penurias de su largo cautiverio, que padecieron encadenados casi siempre, y afirmaron que la guerrilla narcomarxista está debilitada, pero sigue teniendo capacidad de lucha.

«Todos los días nuestras vidas corrían peligro»
, afirmó el policía Wilson Rojas Medina en una conferencia de prensa en Bogotá, donde se encuentra desde el lunes por la noche junto a los demás uniformados liberados.

Todos los liberados habían sido secuestrados entre 1998 y 1999 en distintas regiones de Colombia. Las autoridades estiman que unos cuatrocientos colombianos siguen en poder de las FARC, aunque se trata de pobladores de regiones con escaso dominio del Estado y no de militares o personalidades políticas consideradas «canjeables».

«Estuvimos encadenados por largos ocho años, es más, encadenados por parejas, las 24 horas del día, en ocasiones estuvimos encadenados de los pies y, en ocasiones, de las manos», denunció por su parte Luis Alberto Arcia, sargento del Ejército Nacional, con 14 años cautivo.

Sin embargo, una de las peores experiencias la vivieron los policías Jorge Trujillo Solarte y José Libardo Forero, quienes una noche lluviosa huyeron de los rebeldes y lograron permanecer fugados durante un mes. «Ese día renunciamos a la vida, había que salir, vivir o morir, y salimos», dijo Solarte, mientras que su compañero Forero apuntó: «Pedía a Dios que me diera algo para iluminar y apareció una luciérnaga; el Señor nos había indicado y a partir de ahí sobrevivimos con siete paquetes de galletas y dos arepas».

El cautiverio también tuvo sus paradojas, como lo expuso el policía Rojas Medina: «Sentir el asedio de las tropas cuando uno pertenece a las instituciones, sentir el asedio de los aviones y tener que huir. Es algo demasiado duro».

Los seis policías liberados se mostraron dispuestos a seguir en el servicio activo de la Policía Nacional, después de que se emitieran sendos partes médicos emitidos por los hospitales de la Policía y el Ejército sobre la salud de los liberados.

En ambos reportes se estableció que los uniformados están «estables» y presentan «buenas condiciones generales y mentales». Algunos padecieron paludismo y leishmaniasis, ambas enfermedades tropicales, mientras que otros perdieron peso y contrajeron males digestivos, según los mismos informes, que indicaron que varios uniformados deben recibir asistencia en salud mental.

El estado de los militares y policías había sido previamente constatado por el presidente Juan Manuel Santos, quien los visitó por separado en sus hospitales. «Viéndolos libres, es un motivo muy importante de regocijo», expresó Santos, quien reiteró que valora en su dimensión este paso de las FARC, pero que también lo considera insuficiente, por cuanto los rebeldes deben dar unas «muestras más fehacientes» de su voluntad de paz.

Por su parte, el intendente de policía Carlos José Duarte dijo que la guerrilla «está debilitada, tiene problemas, pero no está derrotada». «Hoy se puede notar que es una guerrilla debilitada», observó el exsecuestrado, que dijo que esto se debe a «lo que pasó en el Caguán», las negociaciones fallidas entre 1998 y 2002, así como al «mandato del (ex)presidente (Álvaro) Uribe y la forma como los atacaron frontalmente».

Duarte, quien fue secuestrado en la toma a la comisaría de Puerto Rico (Meta, centro) el 11 de julio de 1999, señaló que las FARC tienen problemas de abastecimiento y de movimientos, puesto que mientras hace unos años podían pasar hasta un año en un campamento, «hoy no se puede durar más de dos días».

«No pueden escuchar ni un avión porque eso es el pánico»
, añadió.

Agencia EFE y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario