20 de septiembre 2012 - 00:00

Extranjeros, en ley aparte para negociar

El Gobierno definió ayer que el proyecto para habilitar el voto a los extranjeros con residencia en el país correrá por dictamen separado del que permite votar a partir de los 16 años. Problemas técnicos, presión de la oposición y dentro del propio kirchnerismo jugaron a favor del cambio. En un principio, el proyecto de voto a los 16 incluía la habilitación a extranjeros con una residencia de dos años en el país. Una reforma de ese tipo despertó denuncias inmediatamente: demasiado poco tiempo para generar derechos políticos y al mismo tiempo el peligro institucional de la posibilidad de regularizar extranjeros para engordar padrones.

Pero hay otro elemento esencial en esa decisión: en el Congreso el voto a los extranjeros se lo toma como una herramienta de negociación con la oposición para lograr la mayoría calificada que el kirchnerismo necesita para modificar la ley electoral. Así, al separar los dictámenes, el oficialismo puede demorarlo o congelarlo como pieza de negociación sin aparecer cediendo ante la oposición.

Defensa

El propio Aníbal Fernández ayer reconoció que los proyectos irán por separado. Fue después de la exposición del director nacional electoral, Alejandro Tullio, en el debate por esa reforma electoral.

Di Tullio defendió el proyecto que habilita el voto optativo para los extranjeros y explicó que «entre 2004 y 2012 hubo 469.002 radicaciones permanentes en todo el país. Esto no altera la estructura demográfica».

Di Tullio contradijo así a Pichetto que sigue sosteniendo que el voto a los 16 y a extranjeros debe ser siempre obligatorio.

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