• A LA FALTA DE LLUVIA SE SUMA EL VIENTO, POR LO QUE PRODUCTORES ADVIERTEN QUE «SE VUELAN» LOS CAMPOS
En 2007 existían 400.000 cabezas; hoy sólo quedan alrededor de 130 animales en el partido de Carmen de Patagones.
Los campos de los partidos de Carmen de Patagones y Puán, ubicados en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, se «vuelan» debido a combinación de la extrema sequía que castiga a la zona desde hace más de cuatro años, que se ha agravado en los últimos dos, y el viento. Mientras tanto, el Gobierno, tanto local como nacional, continúa sin brindar ayuda ni respuestas a los ruralistas.
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Las localidades de Puán, Villarino, Villalonga, Stroeder y Carmen de Patagones son de las más castigadas en el país debido a que el año pasado recibieron tan sólo 200 milímetros de lluvias, la mitad del promedio anual (400 milímetros), y en lo que va de este año sólo cayeron 74 milímetros, la mayoría entre enero y febrero.
La sequía hace que los productores no puedan sembrar trigo, el único cereal apto para la zona, y que los productores no puedan mantener las vacas y terminen ragalándolas o dejándolas morir en los campos. Los rodeos de hacienda decrecieron un tercio en comparación con el de hace dos años. En 2007 existían 400.000 cabezas; hoy sólo quedan alrededor de 130 animales en el partido de Carmen de Patagones.
«Los productores alimentan a las vacas con cebollas, otro cultivo de la zona, porque ya no tienen nada de pasto y les es imposible comprar rollos de pasturas o granos. La situación es extrema y el Gobierno no hace nada por estas zonas que han aportado u$s 475 millones en retenciones durante las últimas tres campañas», explicó a este diario el titular de CARBAP, Pedro Apaolaza, quien viajó a Carmen de Patagones y dialogó con productores.
Por su parte, el ruralista Luis Geuna, de Stroeder, afirma: «Hace dos campañas que no siembro trigo por falta de agua, y las máquinas que tengo para hacer trabajos en campos de terceros las tengo paradas porque nadie mueve nada. Las pocas vacas que tengo, unas 100, las estoy aguantando como puedo. Ya se me murieron 25, y al resto que me queda le estoy poniendo la plata que no tengo para aguantarlas y que no se me mueran». Así, la hacienda que logra sobrevivir se vende a valores irrisorios y eso genera gran impotencia a los productores, que ven la destrucción de su patrimonio. «Hace dos campañas que no gano nada con el trigo y tuve que vender todas las vacas porque me daban pérdidas. Mis hijos se fueron a vivir a pueblos cercanos porque en el campo ya no hay nada por hacer», dijo a este diario un productor de Villarino.
A pesar de la sequía, cabe aclarar que los campos también se «vuelan» porque han sido desmontados por sus propios dueños con dos objetivos: aprovechar la tierra para sembrar trigo y vender la leña, según informan técnicos en suelo de la zona. Sin embargo, esta afirmación fue negada por Apaolaza, quien aseguró que «el productor desmonta porque necesita la tierra para hacer trigo ya que no puede sembrar maíz o soja, y cuando viene una sequía tan grande, los campos se vuelan porque no tienen árboles que contengan la erosión del viento».
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