21 de octubre 2015 - 00:00

Fascinante fábula de Rushdie

Fascinante fábula de Rushdie
Salman Rushdie, "Dos años, ocho meses y veintiocho noches" (Bs. As., Seix Barral, 2015, 397 págs.)

"La fantasía abandonada de la razón produce monstruos imposibles: unida con ella, es la madre de las artes y el origen de sus maravillas"
es la leyenda que acompaña un famoso grabado de Francisco de Goya que está al comienzo de esta novela, la número 12 de Sir Salman Rushdie, donde el escritor británico nacido en la India, continúa su batalla contra los fanatismos, esta vez mezclando historia, cuentos de hadas, mitología, filosofía y romances para mostrar lo que ocurre cuando los monstruos se liberan y reina la intolerancia que doblega la razón. Pero Rushdie no se dedica a pontificar, a ingenuas exhortaciones, construye una fábula fascinante. Una novela que Ursula K. Le Guin considera entretenida, divertida, ingeniosa, aunque le discuta a Rushdie que sus mujeres sean demasiado masculinas y que el sensato paraíso, de la concretada utopía final, deje a los humanos sin pesadillas, pero también sin fantasías, sin sueños.

La historia es contada en tres partes que se entremezclan. Comienza en Lucena, España, en el siglo XII cuando la princesa Centella, una yinnia, uno de esos seres mágicos de una dimensión paralela que son "caprichosos, extravagantes y juguetones", diabólicos o benévolos, se presenta al ya viejo Ibn Rushd, el filósofo Averrores, que tras ser censurado y perseguido vive exiliado en una comunidad judía que se pretende conversa al Islam. Centella le dice que se llama Dunia (como la hermana de Sherezade) tiene 16 años, que quedó huérfana y que no quiere trabajar en un burdel. Así pasa a ser ama de casa y amante de Ibn Rushd, y durante mil y una noches, donde antes del sexo Rushd cuenta "historias para eludir la muerte", Dunia tiene embarazos múltiples, con a veces 7 y otras 15 hijos. Liberado de amenazas, Rushd abandona a Dunia. Y ella, luego de organizar su "Duniazada" de hijos, que tendrán una larga descendencia, regresa al "Persitán, la otra realidad, el mundo de los sueños de donde emergen los yinn para afligir y bendecir a la humanidad". Ochocientos años después en Nueva York descendientes de aquella Duniazada, durante 2 años, 8 meses y 28 noches, es decir nuevas mil y una noches, en medio de la apocalíptica "Era de la Extrañeza" deberán enfrentar una invasión de seres de la oscuridad interior, que se han colado desde el otro universo, y librar batalla contra los oscurantistas. Geronimo, un jardinero, descubre que levita, Jimmy un fracasado dibujante de cómic se convierte en superhéroe, y Fast, el bebé de la verdad, marca a los corruptos con erupciones en la piel, son genéticamente yinnes, y, para ayudar en el combate a sus descendientes, vuelve Dunia, la Princesa Centella.

Lo que sucedió es contado dentro de un milenio cuando ya hay un mundo gobernado por la razón, la tolerancia, el conocimiento y la contención. En ese cruce de mundo se cuentan mil y una historias, desde los enfrentamientos sobre razón y fe (los de su elegido ancestro Rushd con Al-Ghazli, ese aristotélico Averroes cuyas enseñanzas eran consideradas por Al-Ghazil contrarias al Islam) a encuentros familiares, sexuales o aventureros, que en algunos casos resultan desopilantes, y a relacionar al filósofo Spinoza con Woody Allen. Rushdie, con su uso personal del realismo mágico (si al comienzo recuerda a Borges, luego muy seguido resuena su amistad con García Márquez), con una deslumbrante pirotecnia narrativa y una imaginería atrapante al servicio de una alegoría controversial por provocativamente maniquea, pero decididamente aleccionadora. Tras el mundo posapocalíptico que plantea se podría sospechar la sonrisa irónica de Rushdie. El constante candidato al Premio Nobel realiza con esta novela un juego de revancha a lo que ha sufrido por enfrentar fundamentalismos, por ir contra los puritanismos que "surgen del miedo a que alguien puede llegar a ser feliz, porque para él puritano el placer es el enemigo".

Máximo Soto

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