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Fattoruso, con la alegría del candombe
Al frente de su cuarteto Rey Tambor, y pocos pero brillantes momentos solistas, Hugo Fattoruso ofreció un recital donde todo tuvo la impronta del candombe, ya fueran baladas, temas pop, sambas o tangos.
El solo hecho de que fuera parte fundamental de grupos como Los Shakers, Opa, Grupo de Cuareim o el Trío Fattoruso, ya revela la significación de Hugo Farroruso. Pero si, además, agregamos que vivió y trabajó en los Estados Unidos y en Brasil, y que fue músico, pianista, director y/o arreglador de figuras como Jaime Roos, Milton Nascimento, Djavan, Chico Buarque, Ruben Rada, Fito Páez, entre muchísimos otros, la importancia de este músico uruguayo aumenta considerablemente.
La vida del Fattoruso está siempre cargada de proyectos. Por estos tiempos, acaba de lanzar un álbum a dúo con el percusionista japonés Yahiro Tomohiro. Sigue adelante con el trío que lleva el nombre de la familia y en el que alguna vez tocó con su padre y que ahora comparte con su hermano Osvaldo y con su hijo Francisco. Trabaja junto a Jaime Roos cada vez que lo convoca para su proyecto «Hermano te estoy hablando». Y se presenta simultáneamente con su cuarteto de canciones candombautizado como Rey Tambor.
Con tres álbumes en su haber -»Palo y mano», «Emotivo» y el reciente «Puro sentimiento»-, esta formación tiene como objetivo mostrar las características de la música afrouruguaya y las posibilidades tímbricas y rítmicas de la cuerda de tambores -chico, repique y piano- que conforman la base del candombe. Afecto a salir en las «llamadas» de carnaval como uno más, Fattoruso tiene una gran cercanía estética con este lenguaje; y eso queda perfectamente expuesto tanto en sus discos como en vivo.
El concierto del ND/Ateneo fue un repaso de esa discografía mencionada y de algunas piezas incluidas en alguno de sus discos solistas. Hubo canciones de Rada, Pablo Milanés, Roos, Eduardo Mateo, Fernando Cabrera, Jorge Bonaldi, Milton y hasta Charly García. Y salvo en el pequeño momento, promediando el concierto, en el que se quedó solo al piano, todo tuvo la impronta del candombe, fueran originalmente baladas, temas pop, sambas o tangos. Se lució la cuerda de tambores en su papel de sostén rítmico. El trompetista Gillespie fue un invitado más amistoso que artísticamente signicativo en «Superstition» de Stevie Wonder. Y el Fattoruso solista fue brillante en su propia balada «Your Star».


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