27 de agosto 2010 - 00:00

Fed busca aumentar liquidez del mercado

Washington - Los funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos probablemente dirán que todavía poseen varias herramientas en su arsenal de política monetaria para lidiar con una debilitada economía. Sin embargo, uno de esos instrumentos parece haber sido guardado para siempre: la capacidad de la Fed de bajar el interés que les paga a los bancos por el exceso de reservas.

Los encargados de las políticas económicas creen que los costos potenciales de rebajar hacia cero la tasa, actualmente en un 0,25%, son mayores que los minúsculos beneficios estimulativos que tal medida podría tener en las condiciones financieras. «Es una especie de política sin salida, sólo se puede hacer una vez», dijo James Bullard, presidente de la Fed de St. Louis, la semana pasada tras un discurso en Arkansas. «No creo que vaya a ser particularmente efectiva», sostuvo.

Funcionarios temen que los fondos del mercado monetario podrían ver un agotamiento de la liquidez como sucedió durante la crisis financiera. La decisión de la Fed de ofrecer mayores estímulos a una alicaída economía mediante la canalización de los ingresos de los vencimientos de bonos, respaldados por hipotecas en su portafolio para comprar bonos del Tesoro, sugiere que Bullard no está sólo en su pensamiento.

El banco central podría haber logrado un efecto similar, diciéndoles a los mercados financieros que estaba de nuevo en modo de alivio, al disminuir la tasa de los excesos de reservas de los bancos. Su decisión de no hacerlo indica renuencia ante las posibles consecuencias y el aumento de temores sobre la salud de la economía. Es difícil argumentar que una medida de ese tipo no tendría ningún efecto. A diferencia de la compra de activos o de un relajamiento cuantitativo, que funcionan indirectamente al expandir el total del crédito disponible en el sistema financiero, bajar la tasa de las reservas tendría un efecto concreto, aunque modesto.

Al quitarles a los bancos esta fácil manera de ganar intereses por su capital excesivo, la Fed podría proveer impulso al préstamo en un momento en el que la falta de la disponibilidad de crédito es una importante preocupación entre los economistas. Sin embargo, dicha posibilidad no es suficiente para que las autoridades superen sus reparos.

En 2008, mientras la crisis financiera arreciaba y la Fed llevó las tasas a mínimos, un gran fondo del mercado monetario vio caer sus acciones por debajo de u$s 1. En medio de los temores de contagio, el Gobierno fue forzado a intervenir. Curiosamente, la nueva tasa fue originalmente anunciada como una herramienta para retirar el estímulo monetario. Durante la crisis financiera, el Congreso autorizó al banco central a pagar por las reservas como una manera de mejorar su capacidad de, eventualmente, presionar al alza el costo del endeudamiento.

En respuesta a la recesión más profunda desde la Gran Depresión, la Fed no sólo recortó la tasa de fondos federales efectivamente a cero, sino que también llevó a cabo una serie de medidas de préstamos de emergencia para frenar la crisis crediticia. Con el crédito de la Fed al sistema bancario ahora alrededor de un récord de u$s 2,3 billones, los funcionarios pasaron los primeros meses de 2009 debatiendo ávidamente una eventual estrategia de salida. Muchos vieron el interés en el exceso de reservas como un elemento crucial de ese plan.

Pero mientras el desempeño de la economía de Estados Unidos comenzó a deteriorarse en el segundo trimestre del año, los funcionarios comenzaron a pensar en esta nueva tasa como una posible manera de aliviar aún más las condiciones monetarias. Ahora, sin embargo, la señal de la Fed es que está lista para impulsar las compras de bonos del Tesoro aún más si el crecimiento se frena, pero deja sin efecto cualquier propensión para reducir o eliminar la tasa en las reservas de los bancos.

Agencia Reuters