5 de junio 2014 - 00:00

Felipe enfrenta al separatismo: “España es una nación unida”

El príncipe Felipe de Asturias respondió anticipadamente al mayor desafío que enfrentará su reinado, el secesionismo. “España es una nación unida y diversa” , advirtió.
El príncipe Felipe de Asturias respondió anticipadamente al mayor desafío que enfrentará su reinado, el secesionismo. “España es una nación unida y diversa” , advirtió.
 Madrid - En su primer discurso oficial tras la abdicación de su padre, el príncipe Felipe se comprometió ayer a "servir con fuerza" a una España "unida y diversa", un mensaje político significativo teniendo en cuenta los retos del independentismo catalán y el auge del sentimiento republicano que enfrenta.

"Me limito a reiterar mi empeño y convicción de dedicar todas mis fuerzas con esperanza, con ilusión, a la tarea apasionante de seguir sirviendo a los españoles, a España, una nación, una comunidad social y política unida y diversa", dijo a dos semanas de ser proclamado rey, durante la entrega de los premios Príncipe de Viana, uno de los títulos que pasará a su primogénita, la infanta Leonor, cuando él reemplace a Juan Carlos.

Felipe, de 46 años, será el rey de una España asfixiada por la crisis, donde crecen las tensiones políticas y cuya ciudadanía, indignada por los múltiples escándalos de corrupción, pierde confianza en las instituciones al tiempo que aumentan los partidarios de un retorno a la república.

"En períodos de dificultades como los que atravesamos, la experiencia de tiempos pasados plasmada en la historia nos enseña que sólo uniendo nuestros afanes, anteponiendo el bien común a los intereses particulares lograremos avanzar hacia escenarios mejores", afirmó. "Ése es el ánimo que todos debemos tener para afrontar con decisión el futuro", agregó.

El príncipe de Asturias reafirmó ayer el compromiso con su "querida España, una nación, una comunidad social y política unida y diversa que hunde sus raíces en una historia milenaria". Unas declaraciones que adquieren especial relevancia ante el crecimiento de fuerzas secesionistas y del cuestionamiento de la noción de unidad nacional del país.

La situación de Cataluña preocupa en especial al futuro rey, como muestra el hecho de que desde enero, cuando su padre tomó la decisión de abdicar, se reunió en Barcelona con medio centenar de empresarios y personalidades catalanas, entre ellos algunos cercanos al presidente de Cataluña, el nacionalista Artur Mas.

También redobló su presencia institucional con la participación en seis actos oficiales este año en la región separatista.

No obstante, Mas afirmó que el cambio de rey no modificará su proyecto de convocar el 9 de noviembre un referendo de independencia considerado ilegal por el Gobierno de Mariano Rajoy. Incluso su partido, CiU, decidió abstenerse en la votación de la ley que debe regular la abdicación de Juan Carlos, el 11 de junio.

"Pido una especial atención sobre cuál es la voluntad mayoritaria de la sociedad catalana", dijo ayer el presidente catalán en un mensaje a Felipe.

La postura de CiU despertó el enojo de Rajoy, quien alertó que "éste es un momento muy importante en la vida de la nación española".

"Todo el mundo puede tomar su decisión que estime conveniente en base a su historia, a su libertad, a sus propios intereses. Lo único que me gustaría a mí es que en una ocasión como ésta no hiciésemos política pequeña", agregó.

Encabezados por el gobernante Partido Popular y por el Partido Socialista (PSOE), principal fuerza de oposición, los partidarios de la monarquía son muy mayoritarios en el Parlamento español elegido en 2011; sin embargo, los prorrepublicanos ganaron fuerza en los últimos tiempos, un fenómeno muy visible entre los jóvenes que no vivieron los años de la transición, en que Juan Carlos, coronado el 22 de noviembre de 1975 tras la muerte del dictador Francisco Franco, condujo al país hacia la democracia legitimándose como jefe de Estado.

Con gritos de "¡España mañana será republicana!", miles de personas salieron a las calles el lunes para reclamar un referendo sobre el futuro de la monarquía. Partidos políticos como Izquierda Unida (IU), Podemos e Izquierda Plural exigieron públicamente una república. También surgieron voces por la consulta en el PSOE, el más importante de la oposición y que, pese a sus raíces históricas republicanas, cerró siempre filas con la Corona. Su líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, intentó zanjar el debate y pidió a los suyos el apoyo a la monarquía.

Ayer, Rajoy alabó su comportamiento, el cual tildó de "serio, ejemplar y con sentido del Estado", y afirmó no tener "dudas sobre la posición del PSOE en las próximas fechas".

En tanto, el fiscal general del Estado, Eduardo Torres Dulce, descartó ayer la posibilidad: "Lo que está en la Constitución está en la Constitución y lo que no está no existe en la vida política y social de España", dijo.

Agencias DPA, AFP, Reuters y EFE, 


y Ámbito Financiero

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