17 de marzo 2010 - 01:29

Festival de bonos del BCRA llegaría a $ 50.000 millones

• MARCÓ DEL PONT SE VERÁ OBLIGADA A ABSORBER PARTE DEL AUXILIO AL TESORO

Mercedes Marcó del Pont
Mercedes Marcó del Pont
El Banco Central no sólo se verá obligado a una fuerte presión para financiar al Tesoro a través de la emisión de pesos. La entidad que preside Mercedes Marcó del Pont deberá avanzar con un verdadero festival de bonos en los próximos meses para evitar que ese incremento en la cantidad de dinero repercuta en un aumento todavía más inquietante de la ya elevada inflación. Según estimaciones privadas, esa emisión de títulos llegaría a nada menos que $ 50.000 millones.

Este proceso todavía no arrancó, pero es inminente. El stock de los títulos que emite el Central, es decir, Lebac y Nobac, lentamente comenzó a crecer, pero el ritmo debería acelerarse -y mucho- en los próximos meses. Según la última estadística oficial de la autoridad monetaria, al 5 de marzo había $ 48.400 millones y 30 días antes la cifra ascendía a $ 45.800 millones, lo que representa un aumento del 5,6%.

Pero estas colocaciones apenas ayudaron a rescatar una parte de lo emitido en el último trimestre de 2009, cuando la economía comenzó a mostrar signos de repunte y el Central salió a comprar dólares, emitiendo los pesos correspondientes. Entre octubre de 2009 y principios de 2010, la circulación monetaria mostró un aumento notable, superior a los $ 10.000 millones, que parcialmente va absorbiendo el BCRA.

La verdadera prueba llegará a partir de abril. En primer lugar, el mes próximo confluyen dos fenómenos: por la cosecha de soja se registrará un fuerte excedente en el mercado cambiario. Esto obligará al Central a comprar una gran cantidad de divisas para evitar una disminución del tipo de cambio, a través de la emisión de pesos. Y al mismo tiempo, la institución comenzará a girar un monto mayor de sus utilidades al Tesoro, ya que en los próximos días se divulgará oficialmente a cuánto llegaron las ganancias 2009 (superaron largamente los $ 20.000 millones por suba del tipo de cambio y revaluación de bonos).

En el último informe que publicó su consultora Econviews, el economista Miguel Kiguel realizó algunas estimaciones que les ponen mucha más precisión a estas variables, tanto en lo que respecta a la emisión de pesos que tendrá lugar a lo largo de 2010 como a la necesidad de absorción de una porción de esos fondos.

Entre los factores de emisión, Kiguel enumera los siguientes:

  • $ 24.000 millones por la compra neta de dólares que desarrollará el Central y que llegaría a 6.000 millones a lo largo del año.

  • $ 24.000 millones por las utilidades obtenidas en 2009 y que serían giradas en su totalidad al Gobierno.

  • Otros $ 10.000 millones en adelantos transitorios, ya que aún queda margen para financiar al Estado por esta vía.

  • Y $ 9.000 millones adicionales por venta de dólares que el Gobierno le realizará al Central (esas divisas provendrán de los desembolsos de organismos multilaterales).

    Este total suma nada menos que $ 67.000 millones que se volcarán al mercado. Para tomar dimensión, esta cifra representa nada menos que el 78% del actual dinero que está en circulación en poder del público, lo que generaría una verdadera estampida inflacionaria.

    Para apaciguar estos efectos y cumplir con la expansión de dinero prevista en el programa monetario, el Central debería absorber una porción sustancial de dicha emisión. De acuerdo con Econviews, el BCRA tendrá que rescatar (o «esterilizar») unos $ 50.000 millones. Estas nuevas colocaciones de Lebac y Nobac prácticamente duplicarían el actual stock de títulos emitidos por la autoridad monetaria.

    Por supuesto, no se trata de una política gratuita. En promedio, los bonos que emite el Central rinden alrededor del 12% anual (algo menos los plazos más cortos y por encima de este nivel los largos). Si el stock de títulos del BCRA ascendiera a unos $ 100.000 millones, el costo anual llegaría a unos $ 12.000, el equivalente a 4.000 millones de dólares. Ello dejaría a la entidad por primera vez desde la salida de la convertibilidad al borde del déficit cuasi fiscal.

    En conclusión, mientras el Gobierno avanza con su política de desendeudamiento, en realidad, otro ente del Estado, el Banco Central, sería obligado a avanzar con una millonaria emisión de deuda.

    Por lo tanto, aunque el Gobierno explica su voracidad por las reservas en el hecho de que no quiere pagar altas tasas en el mercado financiero, será el BCRA el que terminará asumiendo ese costo, es decir, todos los argentinos.
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