19 de noviembre 2010 - 00:00

Fidel deja su último cargo: ya no es jefe del Partido Comunista

Fidel Castro conversó con estudiantes en La Habana, ante quienes ratificó su total alejamiento de los cargos de poder en Cuba y avaló las medidas de reforma económica que está imponiendo su hermano Raúl.
Fidel Castro conversó con estudiantes en La Habana, ante quienes ratificó su total alejamiento de los cargos de poder en Cuba y avaló las medidas de reforma económica que está imponiendo su hermano Raúl.
La Habana - El eterno ícono de la Revolución Cubana, Fidel Castro, se despojó en la práctica del último cargo que ostentaba al ceder el puesto de primer secretario (presidente) del Partido Comunista. Reaparecido en la vida pública meses atrás, tras haber superado una grave enfermedad intestinal, Castro se dedicó a opinar genéricamente en momentos en que su país atraviesa una agudización de la crisis, y a realizar pronósticos sobre el destino del mundo.

Durante un encuentro el miércoles con estudiantes aclaró que no estaba allí como jefe comunista, lo que no había sido reconocido hasta entonces. «Yo me enfermé e hice lo que debía hacer: delegué mis atribuciones. No puedo hacer algo que no estoy en condiciones de dedicarle todo el tiempo», dijo según informó ayer el diario oficial Granma.

En el marco del hermetismo habitual del régimen, una fuente oficial se limitó a decir: «No está trabajando como primer secretario».

Tras enfermar gravemente en julio de 2006 al regreso de un viaje a la Argentina, Fidel Castro delegó provisionalmente sus funciones de Estado en su hermano menor y número dos, Raúl, entre ellas la comandancia de las Fuerzas Armadas y la presidencia del Consejo de Estado (Ejecutivo) y de Ministros. En febrero de 2008 presentó su renuncia formal a la presidencia.

Fidel Castro ocupaba el cargo de primer secretario desde 1965, y debía ser formalmente ratificado o sustituido a mediados de 2011 en la Conferencia del Partido Comunista, que -según los estatutos- está «facultada para incorporar nuevos miembros» y «separar o liberar a quienes considere conveniente».

«Yo sólo soy un soldado de las ideas, como escribí por ahí. No vacilé ni un segundo al deponer mis cargos», dijo el humilde Fidel Castro a los estudiantes.

La Conferencia a la que asistió Fidel fue convocada por Raúl Castro, de 79 años y segundo secretario del PCC.

Avalando la gestión de su hermano en momentos en que impulsa una reforma del modelo económico socialista, el máximo líder de la Revolución Cubana dijo estar «contento porque el país está marchando, a pesar de todos los desafíos», según la gacetilla.

En el encuentro con los estudiantes, Fidel Castro sugirió el estudio del modelo de China, que, recordó, partió de una experiencia comunista, «rectificó lo que tenía que rectificar» y ahora es un país con crecimiento por encima del 10% anual.

«Vale la pena estudiar a China. China no es Estados Unidos, está luchando contra el sistema impuesto por Estados Unidos, pero (allí) el que rige es el Estado, no son las transnacionales», dijo Castro.

Sus comentarios coinciden con discusiones de cara al Congreso del PCC, convocado exclusivamente para aprobar el plan de reformas, que incluye el draconiano recorte de más de un millón de empleos, la apertura a la iniciativa privada y al capital extranjero, la descentralización económica, eliminación de subsidios y el aumento de la eficiencia empresarial.

El veterano dictador está dedicado a escribir sobre asuntos internacionales como la amenaza de una guerra nuclear (que había pronosticado para junio pasado, cuando se desarrollaba el Mundial de Sudáfrica) o el desafío del cambio climático, y ha eludido meterse de lleno en temas domésticos.

El economista opositor Oscar Espinosa Chepe cree, sin embargo, que Fidel Castro no estuvo involucrado en el diseño de las reformas. «En la práctica nada más habla de problemas internacionales. Hace tiempo que no está fungiendo como primer secretario», dijo. «Fidel Castro está preparando su despedida», agregó.

Castro llegó al poder con la revolución de 1959 y gobernó Cuba durante casi medio siglo, transformándose en una leyenda para la izquierda del continente, que observó como menor la ausencia absoluta de libertades políticas en la isla.

Agencias AFP y Reuters