8 de junio 2012 - 00:00

Fiebre por cajas de seguridad en Uruguay

Mientras que los bancos argentinos ven cómo sus clientes retiraban alrededor de u$s 100 millones de los plazos fijos, del otro lado del río se vive el boom de las cajas fuertes. La demanda subió fuertemente a partir de la instauración del cepo cambiario en octubre. Ahorristas locales cruzan la frontera para consultar precios, requisitos y tamaños, a fin poner sus dólares bajo siete llaves. «Todas las semanas tenemos consultas. Subieron mucho, sobre todo en las últimas semanas. Varios argentinos vienen y proponen pagar más dinero para sacar a los actuales ocupantes de los cofres, como si eso fuera posible», explicó a este medio un empleado de un conocido banco uruguayo. La capacidad todavía no está colmada, pero van quedando pocos lugares, sobre todo en las sucursales de Punta del Este.

Los «cofres-fort» (castellanización del francés coffre-fort, caja de seguridad), como les llaman en Uruguay, se volvieron un objeto de deseo para los ahorristas argentinos. En la sucursal del Banco República de Punta del Este todavía quedan algunos disponibles. No obstante, la adjudicación se tramita en una entrevista personal con el gerente. Los requisitos son tener un plazo fijo con un año de antigüedad por u$s 100.000, pero cada caso se analiza en forma puntual. De cumplir con este punto, se pagan u$s 50 como «derecho habilitante», con un costo mínimo de alquiler de u$s 13 (para cofres con un volumen menor o igual de tres decímetros cúbicos), y un costo máximo de alquiler de u$s 450 (para cofres con un volumen mayor de los 73 decímetros cúbicos).

Pocos requisitos

Por fuera del circuito bancario, algunas empresas del este ofrecen cajas de seguridad con sólo presentar DNI, domicilio y teléfono. Acá no se requiere una cuenta bancaria y asoma como una de las opciones de moda en tiempos en que el Gobierno uruguayo coquetea con un acuerdo de doble tributación con la Argentina, por más sui generis que sea. Según reveló la oposición oriental a este medio, la AFIP sólo podría enviar 10 solicitudes puntuales por año para levantar el secreto bancario y que no podría realizar «fishing», es decir enviar listados de cuentas para investigar.

La empresa Fort Box, sobre la tradicional Gorlero, ofrece este servicio, con un costo de u$s 350 el cofre más chico y u$s 200 de garantía que son devueltos al finalizar el contrato. Por su parte, Noelia Peña, responsable del área de cofres-fort del cambio Gales, sostuvo que efectivamente la demanda de las cajas de seguridad subió a partir de la instauración del cerrojo cambiario en la Argentina, pero recordó que se trata de un «producto que ha tenido muchas consultas en los últimos años».

Ya en marzo de 2010, en medio de las disputas entre el Gobierno y el Banco Central por las reservas, el diario oriental Últimas Noticias señalaba que los ahorristas argentinos preferían el Uruguay como «caja chica». «En este sistema pueden guardar sin tener que responder preguntas molestas ante la impositiva argentina», relataba el artículo respecto de algunos cofres-fort.

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