9 de septiembre 2013 - 00:00

Fiesta impensada

Fiesta impensada
 Que el árbol no nos tape el bosque. Al terminar el primer tiempo, River estaba más lejos de hacer un gol que yo de salir con Julia Roberts. Y estas victorias ayudan si uno en verdad sabe lo que está sucediendo en la esencia; si no lo sabe está jodido, porque distrae sin sentido, engaña.

River tiene enormes errores conceptuales. Nadie se mueve; nadie cambia de ritmo; confunde "tocar de primera" con "sacarse la pelota de encima"; abusa del toque intrascendente y para atrás; y si querés anularlo no necesitás presionarlo, basta con regalarle la iniciativa. Porque River, en verdad, no juega bien, no genera, no llega, y en consecuencia no convierte y no gana. En el primer tiempo aplaudimos un tiro de Carbonero que pasó a 5 metros del arco y García tuvo algo más de trabajo que Barovero, que bien podría haberse sentado en un banquito a charlar con los alcanzapelotas.

-¡Cagna! ¿Por qué no venís vos a pegarle una patada a Vangioni que sos el único que falta? ¡Esto es un espanto! Con todo respeto, ¿vos viste lo que tenemos enfrente? El pobre Tigre no puede con su actualidad, está para el cachetazo desde el minuto uno y no llegamos ni a complicarlo.

Este River así no llega a ninguna parte. Antes de cumplirse el minuto de juego del segundo tiempo Lanzini hizo la que sabe, la que hace poco, y la que debería hacer más. Esto es encarar de frente, cambiar de ritmo y definir.

-¡Gooooooooollllllllllllllll, goooooooooooolllllllllllllll! ¡Y la reputísima madre que lo parió!!!!!! ¡Al fin una como dicta el manual, carajo!

Y el partido se abrió para que el "Cholito" definiera como los goleadores de raza a los 17 minutos. -¡Gooooooolllllllllll! ¡Qué desahogo, mamita querida! ¡Con este River no podés estar seguro con el 1 a 0! Ahora respiro más tranquilo porque Tigre, más que Tigre, es un gatito de Angora. Dos minutos después Lanzini no tuvo más que empujarla para poner el 3 a 0 definitivo. -¡No lo puedo creer! ¡Estábamos para los silbidos y ahora resulta que es una fiesta! ¡Hicimos en medio tiempo la misma cantidad de goles que en siete partidos!

Barovero evitó magistralmente el descuento de los de Victoria. -¿Vieron lo que vi yo? Este muchacho sacó el remate a quemarropa y después, cayéndose, la rechazó con la pierna, es un fenómeno.

Ganamos 3 a 0, todavía no lo puede creer ni Ramón. Pero no nos engañemos, este River tiene menos fútbol que un cumpleaños de mujeres. Si no mejoramos, la ilusión sucederá muy de vez en cuando. No hay que tentar a la suerte, porque pocas veces la historia golpea a nuestra puerta. A pensar rápido en lo que viene, porque al menos hoy nos quedamos sin voz, como no sucedía hace mucho tiempo.

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