24 de marzo 2010 - 00:00

Final malvinero para el viaje de Cristina a Perú

Cristina de Kirchner llegó al país después de una gira de dos días al Perú dedicada a refrescar relaciones enrarecidas en la década pasada por el caso armas. También agradeció la ayuda peruana en 1982 en la Guerra de Malvinas.
Cristina de Kirchner llegó al país después de una gira de dos días al Perú dedicada a refrescar relaciones enrarecidas en la década pasada por el caso armas. También agradeció la ayuda peruana en 1982 en la Guerra de Malvinas.
Cristina de Kirchner dedicó su última jornada en Perú para exaltar la amistad entre la Argentina y ese país, y agradecerle al Congreso peruano el apoyo que brindó durante la Guerra de las islas Malvinas. «Durante la gestión del presidente Fernando Belaúnde Terry se ordenó sin dudar poner a disposición de nuestro país aviones Mirage, misiles y pilotos que fueran a combatir junto a los argentinos en lo que constituye el último enclave colonial que debería avergonzar al Reino Unido», recordó la jefa de Estado.

El gesto lo enfatizó para resaltar un nuevo capítulo de las relaciones entre los dos países después de catorce años de distancia por el caso, aún no esclarecido en la Justicia, sobre la venta ilegal de armas argentinas a Ecuador en medio del conflicto armado con Perú.

En ese acto, la Presidente fue condecorada con la Medalla de Honor del Sol de Perú en Grado de Gran Cruz, en «reconocimiento» a los «lazos de amistad y cooperación», entre ambos países, según indicó el presidente del Congreso peruano, Luis Alva Castro.

Haciendo eje en Malvinas y retomando la noción del enclave colonial, la jefa de Estado dijo: «Lamentablemente vivimos en el siglo XXI y debemos soportar situaciones como éstas».

Recordó que durante su visita a Perú hace 14 años, en su carácter de senadora agradeció «la solidaridad absoluta con el pueblo y Gobierno».

Cristina reiteró las palabras que usó al término de la reunión que mantuvo con su par, Alan García, para definir su visita como un «desagravio institucional y reparación histórica», que significaron un pedido de disculpas por lo ocurrido.

«No fueron palabras ni protocolares, ni sostenidas únicamente por la idea de recomponer nuestras relaciones, fueron esencialmente lo que sentí», jerarquizó. «Cuando fui senadora -recordó la Presidente- me tocó criticar a mi propio Gobierno, y sostener una relación que seguramente las crónicas de este país recordarán, fui crítica a lo que pasó en ese momento».

Destacó además que la Argentina y Perú «reconocen un mismo libertador, el General San Martín y la necesidad de profundizar los lazos de unidad e integración de la América del Sur».

Por su parte, el titular del Parlamento de Perú destacó la «maravillosa fraternidad» entre ambos países y agradeció la vigencia de los acuerdos de residencia y seguridad social para el beneficio de los más de 300 mil peruanos que residen en la Argentina.

La jefa de Estado estuvo acompañada por los ministros Jorge Taiana, Carlos Tomada, Lino Barañao, Nilda Garré, Débora Giorgi y, entre otros, el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich; y el de Salta, Juan Manuel Urtubey.

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