4 de mayo 2011 - 00:00

¡¡Finalista!!

Los jugadores de Barcelona revolean a Eric Abidal, que pudo volver a jugar después de que le extirparon un tumor en el hígado hace dos meses. Fue el momento más emotivo del partido.
Los jugadores de Barcelona revolean a Eric Abidal, que pudo volver a jugar después de que le extirparon un tumor en el hígado hace dos meses. Fue el momento más emotivo del partido.
El Barcelona ya es finalista de Copa de Campeones. Con su juego fluido, de manejo de pelota elegante y con la calidad de sus jugadores, se sacó de encima al rival más temido. A un Real Madrid que luchó con mucha valentía y que desplegó su garra como bandera para tratar de revertir la historia.

El 2 a 0 de la semana pasada en Santiago Bernabeu fue una carga demasiado pesada para levantar, y aunque el equipo madridista hizo un planteo mucho más ofensivo que el que propuso en su cancha, no pudo superar a una defensa ordenada que se equivocó muy poco. La lluvia que se desató en el Nou Camp antes del partido hizo que el campo estuviera demasiado rápido, pero el Barcelona no perdió precisión.

El partido fue muy parejo hasta que Iniesta mostró toda su categoría poniendo un pase exquisito que Pedro transformó en el gol del Barcelona, que lo ponía a tres tantos de diferencia, una distancia muy difícil de descontar.

Antes hubo tiempo para la polémica, cuando el árbitro decidió anular un gol de Gonzalo Higuaín por una falta de Cristiano Ronaldo contra Javier Mascherano, que cumplió una gran actuación en su nueva función de zaguero.

Lionel Messi esta vez no lució porque el portugués Ricardo Carvalho no le dio un centímetro de ventaja y lo mismo pasó en la mitad de la cancha con Iniesta y Xavi, marcados casi en forma personal por Xabi Alonso y Lass Diarrá. Después del gol, Real Madrid sacó a relucir toda su garra y encerró al Barcelona, pero sólo le alcanzó para empatar el partido por el brasileño Marcelo, después de un remate de Ángel Di María que rebotó en un poste. Le faltaron dos goles, los que le sacó el Barcelona en Madrid, por falta de audacia.

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