31 de diciembre 2014 - 00:18

Firmas en el estribo

Firmas en el estribo
Cristina de Kirchner firmó ayer en la base militar de Aeroparque los instrumentos que habilitan la baja de los combustibles desde mañana. Se los acercaron los secretarios Aníbal Fernández y Oscar Parrilli, quien desde la SIDE es el mentor del secretario general hasta que actualice su conocimiento de los vericuetos de esa oficina que desempeñó con Eduardo Duhalde. También estaba junto a ella Jorge Capitanich, quien viajó al sur, pero por línea separada para actos en Bariloche (anoche) y Villa La Angostura, previo a su partida al Chaco para despedir el año con su familia. Esa ciudad sobre el lago Nahuel Huapi es sede de descanso de la reina Máxima, Mauricio Macri, Sergio Bergman, Federico Pinedo y algún ministro del gabinete, pero esa presencia no hace presumir ningún contacto, ni aun bajo e espíritu festivo. La Presidente estaba además acompañada por su caniche -con quien se fotografió dentro del Tango 01 para promover una medida para que las mascotas viajen desde el año que viene en los aviones de las empresas AA y Austral- en el vuelo a Santa Cruz. Allí permanecerá hasta el lunes 12 de enero, fecha que los médicos creen estará restablecida de la fractura del tobillo que la obligó a suspender la actividad de enero, que incluía reuniones con la CGT oficial, la dirigencia de la AMIA y un viaje al Vaticano para un acto con el papa Francisco y Michelle Bachelet.

Aunque pidió los papeles para hacerlo, la mandataria no llegó a firmar la promulgación de la ley de convocatoria a elección de diputados del Mercosur, que se pensaba podría figurar en la edición especial del Boletín Oficial que hoy contendrá los decretos y resoluciones de Economía sobre la baja del combustible. Esa postergación de la promulgación obedece a la intención de no agregarle espuma al debate que promueve la oposición sobre la forma y fondo de esa iniciativa que hace un mes todos apoyaban, pero que se convirtió en piedra de debate en las últimas horas del año.

Los funcionarios que acompañaron a la Presidente hasta la escalera del avión confirmaron que el Gobierno no hará ningún movimiento ni tomará medidas respecto de la caída de la cláusula RUFO que se verificará a medianoche de hoy. Esa cláusula obligaba al país a negociar canjes de deuda forzado por los antecedentes de los procesos de 2005 y 2010. Ahora, sin esa vigencia, podrían abrirse nuevas ofertas en conversaciones con los bonistas irredentos sin la obligación de sujetarse a lo convenido con quienes sí aceptaron el cambio de títulos.

Esa caída de la cláusula, sin embargo, comenzará a producir hechos desde mañana porque ha sujetado los movimientos de las partes desde que la Suprema Corte de Justicia de los EE.UU. en junio pasado. Desde esa fecha, la política del Gobierno en este tema fue ganar tiempo con gestos y posicionamientos para llegar a esta fecha y beneficiarse de un escenario nuevo y menos restrictivo. En estos meses, el Gobierno ha insistido en que no negociará con los llamados "buitres", pero no ha negado la información que se publicó desde entonces sobre operaciones de "compra" de la sentencia por parte de grupos empresarios y financieros que estuvieron dispuestos a ponerla en la mesa en una negociación amistosa con la Argentina.

Junto con esto, el Gobierno ha descomprimido la atención sobre la necesidad de financiamiento en el mercado voluntario de crédito en el año 2015, algo que seguiría a alguna forma de disipación de la amenaza buitre. Según el Gobierno, los vencimientos que tiene el país en los próximos tres años pueden enfrentarse sin acudir al crédito externo. Estos dos argumentos que el Gobierno ha procurado minimizar -compra de la sentencia, ir al mercado financiero- pueden volver a ser noticia en las semanas que vienen.
Ignacio Zuleta

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