26 de septiembre 2011 - 00:00

“Flamenco hay uno solo, aunque se lo modernice”

Estrella Morente: representante del flamenco moderno, se hizo famosa cuando dobló a Penélope Cruz cantando el tango «Volver» en el film de Pedro Almodóvar.
Estrella Morente: representante del flamenco moderno, se hizo famosa cuando dobló a Penélope Cruz cantando el tango «Volver» en el film de Pedro Almodóvar.
Estrella Morente se hizo conocida internacionalmente cuando dobló a Penélope Cruz cantando el tango «Volver» en la película homónima de Pedro Almodóvar. Nació en Granada hace 31 años y es hija del cantaor Enrique Morente (fallecido en diciembre pasado) y de la bailaora Aurora Carbonell. Representa un estilo moderno de hacer flamenco, entre la tradición de sevillanas y coplas y la fusión con el blues y el jazz. Llega por primera vez a la Argentina para actuar hoy, junto a dos guitarristas, un percusionista y tres cantaores, en el marco del VIII Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA) que organiza el gobierno de la Ciudad. Dialogamos con ella.

Periodista: ¿Le resulta apropiado hablar de un «flamenco moderno» para referirse a su trabajo?

Estrella Morente: Para mí el flamenco es un género musical, uno sólo. No hay otro. Es el que conozco desde que era niña. Lo que pasa es que tuve la suerte de nacer en una casa donde se amaba la música, el arte y los derechos humanos, entre los que se encuentran la libertad. Y creo que eso siempre se ha visto reflejado en la obra de mi padre, el gran Enrique Morente, el máximo creador del flamenco.

P.: ¿La han criticado por esas búsquedas hacia una modernización de un género tan tradicional?

E.M.: Hay gente para todo, afortunadamente. Yo pienso, y así me han enseñado, que aunque nunca llueva a gusto de todo el mundo, si se camina con respeto y con sacrificio, no puede haber nadie que te arrebate tu manera de sentir, ni que te la cambie, te condicione o te limite.

P.: ¿A quiénes considera sus referentes?

E.M.: A don Enrique Morente, porque gracias a él he descubierto a todos los demás. Además de ser el artista que más me llega como cantaora.

P.: Con padre y madre tan ligados al flamenco, ¿era inevitable que usted se dedicara a lo mismo? ¿No le ha pesado?

E.M.: Yo firmaría ahora mismo para que mis hijos y otros niños del mundo tuviesen la infancia y la adolescencia que me han tocado vivir. En este caso, mi familia y mi alrededor me han enriquecido, como si fuese una universidad pero de sentimiento, donde una de las asignaturas que más me gustaban era el cante y el baile.

P.: ¿Qué le ha significado cantar el tango «Volver» para la película de Almodóvar?

E.M.: Yo debo de tener algo de argentina, a la fuerza, por algún rincón de mi ser. Me siento argentina desde que era niña. Siento que la conozco sin haber estado nunca en ella. Tengo la sensación de haber paseado sus calles, de haber bailado un tango. Quizás será por eso que mi abuela solía decir siempre eso de «la vida es un tango y el que no la baila es porque no quiere». Mi padre, Enrique, siempre tuvo un amor muy especial por esta tierra, tenía grandes amigos argentinos en España, como su querido Tato Révora, y aquí mismo el gran pianista Leo Sujatovich, entre muchos otros muy queridos. Su música y su obra se han visto involucradas en grandes trabajos con el tango y, en numerosas ocasiones, con la música argentina, y ha colaborado con grandes acordeones y bandoneones, como el maestro Rubén Juárez, con el que tuvo un encuentro interminable y maravilloso en Granada. Adoramos el tango y adoramos la versión del maestro Chano Lobato de «Volver». Yo solía cantarlo escuchándoselo a él, y Almodóvar, gran admirador y amigo de mi padre, le pidió este tango para un momento importante de su película. Puesto que yo adoraba y conocía esta pieza, lo grabamos inspirándonos en la versión de Chano, y todo caminó con naturalidad y se quedó con la frescura de la primera y única vez que se hizo.

P.: ¿Cómo sera el espectáculo que veremos en el FIBA?

E.M.: Será un concierto flamenco donde habrá alegrías, seguirillas, soleás, tangos y bulerías. Pero, por supuesto, también habrá un guiño, un beso, al tango argentino junto con algunas piezas que irán incluidas en mi próximo disco, como un réquiem de San Juan de la Cruz.

P.: Siendo que nunca antes había venido, ¿con qué expectativas llega aquí?

E.M.: Nunca he estado, pero como antes le comenté, tengo la sensación de conocerla perfectamente a fondo. Sólo me queda realizarlo y desde luego será un sueño acudir a esta cita, primera, en Buenos Aires. Sé que a mi padre, porque el mismo me lo dijo, le hicieron un recibimiento muy bonito en Rosario. Él tenía muchas ganas de que yo conociese personalmente ese país que tanto le apasionaba y que tantos momentos le había inspirado.

Entrevista de Ricardo Salton

Dejá tu comentario