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Floja Venecia cierra mañana
Miike Takashi (al centro), durante la presentación ayer en la Mostra de Venecia de su nuevo film «Trece asesinos».
«La soledad...» se inspira en el best seller de Paolo Giordano, culpable de haber colaborado con un guión que destruyó su propia novela, reconstruyéndola sobre bases diferentes. «Road...», por su parte, es un producto senil que desmerece la carrera accidentada y casi al margen de la industria de su director.
El prolífico Miike Takashi, autor de 80 films en apenas 20 años de carrera, afronta respetuosamente un clásico del género, «Jusan-nin no shikaku» (Trece asesinos), dirigido en 1963 por Eichi Kudo. Takashi sólo agregó color y escenarios naturales al original -filmado en blanco y negro y en estudios- pero mantuvo el lenguaje típico de los años sesenta.
El libro de Paolo Giordano era notable por la manera en la que mezclaba amores juveniles con momentos dolorosos de la vida de dos adolescentes. Costanzo, en cambio, alteró temporalmente los acontecimientos con la intención de dar un mayor suspenso. Comentado por una partitura ensordecedora de Mike Patton -que imita la música de los films de horror de los años 80 y 90 del siglo pasado- el film no levanta vuelo ni siquiera con la inspirada actuación de Alba Rohrwacher, tal vez la mejor actriz joven del cine italiano, pero que aquí fue condenada a despojar de toda verosimilitud a su personaje.
Agencia ANSA


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