En una conferencia en Tokio, el titular del FMI, Dominique Strauss-Kahn, junto con el ministro de Finanzas japonés, pidió que no se retiren los planes de estímulo económico.
«Los países desarrollados podrían volver a caer en recesión si retiran sus estrategias de estímulo para combatir la crisis financiera global demasiado pronto», advirtió ayer el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn. Y aseguró que, en caso de retirarse esos estímulos, muchos países podrían volver a caer en recesión, con lo cual la trayectoria de esas economías tomaría la forma de una «W».
Durante una conferencia en Tokio, el titular del FMI señaló la importancia de encontrar una «estrategia de salida» viable para las medidas de estímulo económico y aseguró que éstas no deberían retirarse hasta que la demanda interna se recupere totalmente.
Entre los riesgos que enfrentan las economías, se refirió a la posibilidad de que se generen burbujas de activos en economías emergentes. Entre los países que lideran la recuperación mundial, explicó, se encuentran China e India.
Entre los puntos de mayor preocupación, el francés detalló que el desempleo continúa creciendo, con los efectos que esto podría generar en el clima social. También mencionó como aspecto de preocupación que «el apetito de los inversores por riesgo está en aumento». En particular, hay grandes sumas de fondos dirigiéndose a mercados como Rusia, Brasil y los emergentes asiáticos, lo cual podría dar lugar a burbujas de activos con un corte abrupto de esos flujos.
A continuación, los aspectos más importantes de su discurso:
Alargar las medidas puede suponer un desperdicio de recursos, mientras que retirarlas demasiado tarde puede significar una recaída en la recesión.
Si volvemos a sufrir una nueva caída del crecimiento, entonces no sé qué podemos hacer en términos de política monetaria. Será muy, muy difícil recuperarse.
La prioridad para 2010 debe ser la lucha contra el desempleo, porque la crisis económica mundial no estará resuelta hasta que no se recupere el mercado laboral. Los altos niveles de desocupación, alrededor del 10% de EE.UU. y de Europa o del 5% de Japón, pueden desembocar en tensiones sociales y amenazar la democracia.
Reducir los altos niveles de endeudamiento público, que se dispararon en varios países desarrollados mientras toman medidas para salvar sus economías, será la principal prioridad para muchos gobiernos.
El mejor indicador para el cronograma de salida es la demanda privada y el empleo. En muchos países, el crecimiento todavía se apoya en políticas gubernamentales. En la medida en que no se tenga una demanda privada lo suficientemente sólida para compensar la necesidad de políticas públicas, no se debería salir.
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