Foráneos en la neblina: traspié para los esquemas satelitales

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Hugo Moyano derrapó en Salta. Su primer forcejeo electoral de un año que alguna vez planeó como el salto, definitivo, del armado sindical al terreno político, lo dejó desnudo: Jorge Guaymás quedó, como segundo de Walter Wayar, tercero y lejos en Salta.

El camionero se puso al frente de esa disputa y perdió por escándalo. Viajó dos veces a la provincia, se mostró con Wayar y Guaymás, cuestionó a Juan Manuel Urtubey y prometió, con libreto de barricada, que empezaría el éxito de las cruzadas electorales del sindicalismo. No pudo cumplir en nada. Anoche, Wayar -con Guaymás detrás- forcejeaba para llegar al 10%, quedó tercero con menos de la mitad de los votos que el macrista silvestre Alfredo Olmedo y a más de 40 del gobernador. La versión K sindicalizada apenas sumó unos votos.

Pero Moyano no fue el único que tuvo un domingo difícil. La Cámpora debutó también con un traspié: en Cafayate, Germán Voss peleaba por la intendencia y quedó relegado. Logró, igual, meter concejales pero la expectativa era muchísimo mayor.

Tuvo que lidiar, además, con las gambetas de Urtubey

-que lo miraba con recelo y le mezquinó hasta el final una foto juntos- y, sobre todo, con el peronismo salteño que lo eligió como enemigo a vencer. Ganaron, con algún margen, los renovadores salteños.

Ambos casos sirven como ejemplo de que, aun con paraguas nacional -y con despliegue de estructuras poderosas-, todas la aventuras electorales, sobre todo si se trata de experiencias satélites al lugar donde compiten, corren riesgos de desbarrancar.

Localías

El domingo electoral aportó, en otras latitudes y otras reyertas, condimentos similares. La interna del Peronismo Federal (PF) parece condenada a ser un festival de intervenciones, además de animar sospechas y presunciones sobre concurrencia y votos.

El turno del NEA-Litoral dio varios indicios en ese sentido: tanto Sergio Urribarri en Entre Ríos como Maurice Closs en Misiones, como los casos más visibles, enviaron a algunos sectores a «jugar» en la batalla dominical de los peronistas disidentes. No porque les importe, en particular, que gane Eduardo Duhalde o Alberto Rodríguez Saá, sino para -como mínimo- obligar a los referentes locales del PF, en los casos mencionados enfrentados con los gobernadores, a tener que hacer un mayor despliegue de gente o de arte logístico.

En Entre Ríos, por caso, Urribarri -y sectores del PJ local- «movió» a favor de la boleta de Rodríguez Saá. Nada, en rigor, los une con el puntano, pero la maniobra fue interferir para que el sector de Jorge Busti no se impusiera, con demasiada comodidad, a Duhalde.

En esa provincia aparecen, además, factores accesorios porque Urribarri prepara, para el 15 de mayo, el decreto que convoca a votar en paralelo con la elección nacional, lo que terminaría de darle el envión para reelegir como gobernador: en las encuestas, mano a mano con Busti, dice que gana por 7 puntos, pero si ensambla su nombre con el de Cristina de Kirchner, la diferencia trepa a 20 puntos.

Así como Urribarri crece con la Presidente, a Busti lo tira para abajo cualquier candidato presidencial que lleve arriba.

Es de tal dimensión ese proceso (demostrado ya en Catamarca y en Chubut) que, en Entre Ríos, desafían la teoría de la Casa Rosada de que si no es con Urribarri cualquier otro candidato perdería con Busti, por lo que el entrerriano es excluido de la nómina de potenciales vices. El gobernador dice que tiene tres o cuatro referentes que pueden ganar.

La influencia de los gobernadores, con más peso y armado que los referentes locales del PF, alteró los cálculos y obligó a algunas magias.

Se dio, en rigor, lo que se sospechaba en la mesa del Peronismo Federal cuando advertían que la intervención de Mario Das Neves en esa batalla, que tanto Duhalde como Rodríguez Saá minimizaban, podría haber contado con el respaldo de los gobernadores K.

Luego de la votación en Chubut eso se frustró pero, en esencia, era una posibilidad que estaba más que encaminada.

Ocurrió, también, en Misiones: sectores vinculados al Gobierno provincial, según dijeron fuentes del PF, intervinieron para volcar el resultado a favor de Rodríguez Saá.

Al final, el resultado en todo el bloque, se clarificó anoche y le dio la victoria a Duhalde, que tenía, en el territorio, mayores avales entre los referentes provinciales.

Entre tanto ruido, el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, salió a despegarse de eventuales maniobras y aseguró que sus seguidores no participaron de la contienda del peronismo opositor.

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