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Formosa refuerza la barrera contra el dengue
Las brigadas sanitarias recorren los domicilios de la provincia con el objeto de concientizar a la población.
Periodista: ¿Hay antecedentes de desarrollo en el país de larvicidas similares al que se impulsa en la provincia?
Aníbal Gómez: No hasta el momento. Sí se utiliza un larvicida en el agua para el consumo humano, pero se importa desde Cuba. El Ministerio de Salud de la Nación se encarga de comprarlo y distribuirlo en todo el país. Lo que queremos es fabricarlo en nuestro laboratorio, y contamos con el apoyo científico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), para cubrir las necesidades de la Argentina en toda su extensión. El larvicida se llama Bacilus Turigensis Israelí (BTI), no tiene impacto ambiental y por eso, su aplicación es preferible antes que la fumigación. Actualmente, en el laboratorio sólo elaboramos repelentes, que luego se distribuyen en forma gratuita en la provincia.
P.: ¿Cómo fue diseñado el actual programa de prevención?
A.G.: A partir del primer contacto con la enfermedad del dengue que tuvimos en 1990. Ese año registramos 70 casos en la localidad de Florinda, aledaña a Paraguay. Luego, en 1994 detectamos 34 casos en una ciudad en la frontera con Bolivia. Decidimos conformar un plan de trabajo intersectorial es decir, vincular varios puntos de acción y hacerlos confluir tras el mismo objetivo.
P.: ¿Qué rol cumple cada sector?
A.G.: En el plano educacional, diseñamos un programa de enseñanza en el que nuestros aliados indispensables son los docentes y los chicos que trasladan lo aprendido en el aula a sus hogares. No hay vacunas para esta enfermedad ni tampoco remedios y es por eso que apuntamos a desarrollar el conocimiento sobre la enfermedad y su vector, que es el mosquito. Otro pata del plan lo completan los municipios, que instruimos para que eliminen los recipientes de las veredas que acumulan agua -donde crecen las larvas de mosquitos que pueden generar un foco epidémico-. También trabajamos con el Ministerio de Gobierno, que pone a disposición la Policía provincial para darle un marco de seguridad al programa, sobre todo cuando los brigadistas recorren casa por casa para hacer fumigaciones. La dirigencia social y política acompañan los procesos para brindar confianza y Defensa Civil nos provee la logística necesaria.
P.: ¿Poner en marcha un plan de prevención de este tipo depende de una decisión política o económica?
A.G.: Es una decisión política definitivamente, que obviamente implica un costo económico. En nuestro caso, por ejemplo, la contratación de las brigadas sanitarias compuestas por fumigadores, descacharizadores y abatizadores. El respaldo de la gobernación se mantiene firme y eso es lo que nos permite seguir adelante. Para este año, no ha habido ningún recorte económico en esta área. Tal como dijo el gobernador Gildo Insfrán, no importa cuánto dinero tengamos que gastar, sino cómo lo gastamos.
P.: ¿Cuentan con algún sostén a nivel nacional?
A.G.: El Ministerio de Salud de la Nación nos brinda un apoyo real y concreto: nos provee de insumos y de maquinarias. Después de la epidemia que padeció el país el año pasado, el tema tomó estado nacional. Entendemos que las demás provincias también encaran un buen camino en tareas preventivas y creo que podremos minimizar los efectos del dengue hasta lograr erradicar la enfermedad.


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