El Pontífice criticó la actitud de los doctores de las leyes y los fariseos, que no capturan las señales de los tiempos y en especial no entienden que "la ley que custodiaban y amaban" era una "pedagogía" hacia Jesucristo.
Los doctores de la ley, comentó Jorge Bergoglio, "habían aplicado la ley muy bien, una obra de arte. Todos los judíos sabían qué cosa se podía hacer, qué cosa no se podía hacer, hasta dónde se podía ir. Estaba todo arreglado. Y ellos estaban seguros allí.
Para ellos, Cristo, que frecuentaba a pecadores y prostitutas, era una suerte de blasfemia, y cuando frente al Sanedrín dijo ser el hijo de Dios, no entendieron nada, se rasgaron las vestiduras y lo acusaron de blasfemar, apuntó.
En un mensaje cargado de significados en momentos en que un Sínodo pone en marcha su deseo de apertura de la Iglesia a homosexuales y divorciados, Francisco indicó que los doctores de la ley por un lado estaban "cerrados" y por otra parte habían "olvidado que Dios es el Dios de la ley pero también de la historia" y que pertenecían a un pueblo "en camino", en el interior de una historia en la cual Dios revela sus "sorpresas".
"Ellos no entendían que Dios es el Dios de las sorpresas, que Dios es siempre nuevo, nunca reniega de sí mismo, nunca dice que lo que había dicho estaba equivocado, nunca, nos sorprende siempre", indicó.
| Agencia ANSA |

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