En Kenia visitará un barrio de favelas, en Uganda escuchará la historia de un niño soldado y en la República Centroafricana visitará un campamento de refugiados, en unas zonas en crisis agravadas con disturbios.
"La visita a África era algo que quería hacer sin falta", declaró el vocero vaticano, Federico Lombardi. "Llevará el amor de Dios a un continente que necesita de la Iglesia y en el que se viven problemas, conflictos, odio y violencia", agregó.
Francisco quiere, ante todo, llevar "la misericordia y el amor de Dios" a estos países africanos que tanto sufren. Se estima que en el continente viven unos 180 millones de católicos y que la tendencia es al alza.
Con su undécimo viaje al extranjero, el Papa se mantiene fiel a sus principios de llevar a la Iglesia a la periferia. Mario Bergoglio, de 78 años, nunca había estado a África antes de ser elegido Sumo Pontífice. Ahora tendrá seis días para visitar Kenia, Uganda y la convulsa República Centroafricana.
Este último país representa un desafío a la seguridad papal ya que en el país, el tercero más pobre el mundo, se enfrentan desde 2013 rebeldes musulmanes con milicias cristianas, un conflicto por el que murieron miles de personas. Algunos expertos consideran, de hecho, que la visita del Papa podría tensar aún más la situación entre los grupos religiosos.
Su visita es también un toque de atención para los políticos africanos que ignoran a su población más desfavorecida. "Él quiere mostrar al mundo que los pobres importan". El Pontífice celebrará mañana en Nairobi la misa que se prevé más concurrida de todo el viaje. El Vaticano estima que acudirán unos 500.000 fieles.
| Agencia DPA |


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