29 de febrero 2016 - 00:00

Francisco Oller, figura clave del arte caribeño

“Bodegón con cocos”, una de las más de 80 obras de Francisco Oller, provenientes de distintos países, para la muestra con la que el Museo de Arte de Puerto Rico celebra a una figura clave del arte de la isla.
“Bodegón con cocos”, una de las más de 80 obras de Francisco Oller, provenientes de distintos países, para la muestra con la que el Museo de Arte de Puerto Rico celebra a una figura clave del arte de la isla.
Exuberante vegetación como, por ejemplo, el flamboyán, parecido al jacarandá pero color naranja, los cultivos de plátanos, el árbol de guanábano, palmeras, cocos, la combinación mar/ montañas, supermodernas carreteras que atraviesan la isla, la cordialidad de su gente y, "last but not least", su activa vida cultural es la primera impresión que se lleva aquel que visita Puerto Rico por primera vez.

Visitamos el MAPR, Museo de Arte de Puerto Rico, donde se exhibe hasta el próximo 24 de abril, "El Impresionismo y el Caribe, Francisco Oller y su mundo transatlántico", exposición con el que el Museo celebra su 15° aniversario.

Francisco Oller, figura clave del siglo XIX (San Juan,1833-1917) se formó como artista entre España y Francia, sentó precedentes en el arte puertorriqueño captando de forma imperecedera la cotidianeidad, la gente y los paisajes de esta isla de origen volcánico. Fue amigo y compañero de estudios de grandes maestros del Impresionismo: Cézanne, Monet, Courbet, Pissarro de cuyos estilos y contenido nutrió su quehacer.

Conforman la exposición más de 80 obras, gracias a la colaboración de los museos de Brooklyn (Nueva York), Blanton (Texas), National Gallery (Washington), D'Orsay (París) y otras instituciones puertorriqueñas.

Bajo la curaduría de Richard Aste, curador de arte europeo del Museo de Brooklyn y nuestro muy conocido Edward J. Sullivan, profesor de Historia del Arte de New York University, autor de numerosos libros sobre arte latinoamericano y del correspondiente a este artista que lo sitúa en la compleja historia del desarrollo del arte y la sociedad en la cuenca del Caribe así como el equipo del MAPR.

Entre el siglo XVIII y comienzos del XX, artistas europeos y estadounidenses visitaron el Caribe interactuando con sus colegas locales, proliferaron academias y escuelas de arte lo que inspiró a Oller y otros artistas caribeños a viajar a Europa. A través de bodegones, retratos y pinturas históricas, desarrolló su propio estilo expresivo.

La exposición está dividida en diferentes bloques temáticos: La España de Oller que estudió con Madrazo, quien sería director del Museo del Prado donde encontró inspiración en Velázquez y Goya.

La Francia de Oller lo muestra junto a sus amigos: hermosas obras de Cézanne, Courbet, Pissarro, Caillebotte, Sisley, Harpigny, Corot, Daubigny,Winslow Homer lo acompañan.

El Caribe de Oller, que es una extensa región sin límites fijos: islas colonizadas por España, Francia, Inglaterra, Holanda, Suecia y Dinamarca además de México, Estados Unidos y Venezuela.

La obra de Oller transita un tumultuoso período de la historia de la isla, desde un enclave colonial español a un protectorado de su poderoso vecino, los Estados Unidos.

Entre las obras más destacadas se encuentran "El Estudiante" (1864), "Hacienda La Fortuna" (1885), "La Escuela del Maestro Rafael Cordero", la reproducción a manera de un mural de "El Velorio" (c.1890) cuyo original está en el Museo de Historia, Antropología y Arte, Universidad de Puerto Rico. A este cuadro el artista lo describió como "el objeto de todo mi amor como artista".

Obras que pueden considerarse como afirmaciones pictóricas fueron sus bodegones de cocos, plátanos, mameyes y guayabas, frutos locales mediante los que transmitía su sentido de pertenencia en el arte caribeño.

El libro de Sullivan "Desde San Juan a París y Retorno: Francisco Oller y el Arte del Caribe en la era del Impresionismo" cubre diversos aspectos de la vida del artista: su preocupación por el abolicionismo, su dedicación a la pedagogía del arte y su inmersión en el arte del pasado, como lo señala Katherine Manthorne en su profundo análisis sobre este importante libro que retrata a esta figura clave del arte de este estado libre asociado.

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