13 de enero 2014 - 00:00

Francisco se rodea de cardenales de la “periferia del mundo”

Ciudad del Vaticano - El papa Francisco privilegió ayer a la iglesia de América Latina con la designación de seis cardenales, oriundos de la Argentina, Brasil, Chile, Haití, Nicaragua y la isla antillana Santa Lucía, entre los nuevos diecinueve purpurados.

El Sumo Pontífice hizo el anuncio al término del Angelus dominical desde la ventana del palacio apostólico ante miles de peregrinos en la Plaza de San Pedro.

La mayoría de los nuevos purpurados (diez) provienen de la "periferia del mundo" y respetan la voluntad del primer papa latinoamericano de privilegiar a una Iglesia "pobre para los pobres" y cercana a la gente.

Con esas designaciones, el papa argentino modifica sin llegar a revolucionar los equilibrios internos del Colegio Cardenalicio, órgano más importante de la Iglesia, encargado de elegir a los pontífices en un Cónclave, al hacerlo menos eurocéntrico.

Si bien los europeos seguirán siendo la mayoría en el Colegio de 61 electores, América Latina cuenta ahora con 19, entre ellos cinco de Brasil, dos de México y de la Argentina, y América del Norte con 15. África y Asia contarán cada una con 13 purpurados con derecho a voto y Oceanía, con uno solo.

En la lista de los primeros cardenales de su breve pontificado, inaugurado en marzo pasado, figuran importantes purpurados de ciudades de América Latina, la región que cuenta con el mayor número de católicos del mundo y que por décadas estuvo mal representada en el Colegio Cardenalicio. Entre ellos cinco son "electores", es decir con derecho a voto en caso de cónclave o elección de Papa por tener menos de 80 años.

Recibirán el birrete rojo, así como el título y el anillo, durante una ceremonia solemne programada para el 22 de febrero en el Vaticano el argentino Mario Aurelio Poli, arzobispo de Buenos Aires y su sucesor a la cabeza de la iglesia de su país (ver aparte), el nicaragüense Leopoldo José Brenes Solórzano, arzobispo de Managua, y el brasileño Orani Joao Tempesta, arzobispo de Río de Janeiro. Igualmente fueron designados el chileno Ricardo Ezzati Andrello, arzobispo de Santiago, y el haitiano Chibly Langlois, obispo de Les Cayes, región devastada por el terremoto de 2011.

Entre los tres eméritos y sin derecho a voto por tener más de 80 años figura el anciano monseñor antillano Kelvin Edward Felix, por años arzobispo de Castries, en la isla caribeña de Santa Lucía.

Francisco quiso promover también a religiosos que residen en zonas olvidadas, azotadas por la miseria y los conflictos, entre ellos el arzobispo de Abiyán, en Costa de Marfil, el de Uagadugú, la capital de Burkina Faso, el de la devastada Haití, y el de la zona en conflicto de Mindanao, en Filipinas.

Además del anciano obispo antillano, recibirá el título honorario el arzobispo de Seúl y administrador apostólico de Pyongyang, Corea del Sur, Andrew Yeom Soo-jung.

Los nuevos purpurados serán investidos en febrero durante el primer Consistorio o asamblea de cardenales del pontificado de Francisco, inaugurado en marzo de 2013.

Las designaciones fueron anunciadas con cerca de un mes de antelación para que los futuros "príncipes de la Iglesia" tengan el tiempo suficiente para prepararse y organizar su viaje a Roma.

Entre los nuevos elegidos con derecho a voto en caso de cónclave figuran también cuatro italianos, un alemán, un británico, un canadiense.

El papa argentino entregará por primera vez el capelo cardenalicio -que simboliza la fidelidad a la Iglesia hasta el martirio- a cuatro importantes asesores en la gestión de la Curia Romana, la maquinaria interna, blanco de una reforma profunda tras las críticas y polémicas que la habían desprestigiado en los últimos años.

Entre ellos el italiano Pietro Parolin, exnuncio en Venezuela y actual secretario de Estado, es decir número dos; el guardián del dogma, el conservador alemán Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; y el italiano Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de Obispos, hombre de confianza de Francisco, encargado de preparar las grandes asambleas de obispos que se celebrarán en 2014 y 2015, las cuales deberán cambiar la cara de la institución.

Otro italiano, Beniamino Stella, prefecto de la Congregación para el Clero, también recibirá el birrete en esa ocasión.

Con las nuevas "creaciones", el número de miembros del Sagrado Colegio se eleva a 218, de los cuales 122 son "electores", superando el tradicional límite de 120.

Fiel a su estilo humilde y simple, el papa Jorge Bergoglio escogió a una serie de religiosos que han dedicado su vida a la parroquia y no tanto a la teología o a la carrera eclesiástica.

Francisco, que defiende una "iglesia pobre para los pobres", deja entender con esos nombramientos que los cardenales de la Iglesia deben estar al servicio de "su rebaño" tanto en una isla perdida como en una capital de Europa y no ser identificados con privilegios y poder, como ocurrió en los últimos años, cuando la institución fue sacudida por numerosos escándalos.

Agencias AFP, EFE,


ANSA, Reuters y DPA

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