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Fue una canallada clásica
Franco Niell festeja su gol con sus compañeros, mientras que Leandro Fernández se lamenta. Rosario Central le ganó 2 a 0 a Newell’s en el clásico rosarino.
Hubo más intensidad que fútbol y la emoción se llevó por delante a la inteligencia. Por eso no se puede hablar de un buen partido desde lo técnico, pero sí desde lo emocional, donde los dos dejaron hasta la última gota de sudor.
En ese último terreno (el emocional) Rosario Central fue superior, porque no dio una pelota por perdida y por el trabajo de sus volantes Damián Musto y Nery Domínguez, que les cerraron todos los caminos a los volantes de Newell's.
El partido se definió en el primer tiempo y en un lapso de 8 minutos, porque es lo que necesitó Central para meter los dos goles. Primero, a los 28 con un cabezazo del más chiquito de la cancha, Franco Niell, tras un centro puesto como con la mano por Paulo Ferrari (Niell estaba lesionado y se negaba a salir, lo que hizo después de convertir el gol), y el segundo a los 36 con un remate de Nery Domínguez de afuera del área, aprovechando que Ustari estaba dolorido en el estómago por un choque con Abreu y eso lo distrajo.
Después fue todo luchar, con Central haciendo valer el resultado a favor y con Newell's llevado por un Scocco que de tanta pasión terminó expulsado.
Central se quedó con el clásico y con toda la alegría, en una ciudad que vive con mucha intensidad el fútbol.


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