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FUERA DE CONTROL
Dilma Rousseff envió a 3.000 militares al estado nordestino, y 600 de ellos rodean el edificio de la Legislatura local, tomado por los policías amotinados.
Sospechan que los propios efectivos policiales organizan actos de vandalismo para generar caos.
Además, sus familiares forcejearon con los militares, que dispararon balas de goma.
Ya se suspendieron espectáculos artísticos y se podría complicaruno de los carnavales más atractivos de Brasil.


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